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lunes, 1 de junio de 2020

Conducción Política De Juan Perón - Peronismo


Conducción Política De Juan Perón - Peronismo
Ediciones de la Reconstruccion

CONSULTAR PRECIO Y STOCK ayconstanza@gmail.com o por Facebook https://www.facebook.com/ayconstanza.libros

 El pueblo descubre intuitivamente a su Conductor, y éste responde a su
multitudinario llamado y se hace presente con todos los caracteres de la
aparición del ser largamente esperado que llega de pronto y entra en la
Historia con su primer gesto. El general Perón, que reúne en su
personalidad las excepcionales facultades del hombre destinado a llevar a
su pueblo al cumplimiento de todas sus posibilidades históricas, imparte su
doctrina con sabia palabra y concepción trascendente.
Maestro de la Conducción en sus aspectos mediatos e inmediatos, el líder
de la nacionalidad forma a la ciudadanía en los principios fundamentales
de su posición ante el mundo. Cada una de sus clases, desde todo punto de
vista magistrales, proporciona con absoluta claridad y eficacia, didácticas
el panorama global de lo que el Peronismo significa como movimiento y
coma filosofía. La necesidad de capacitar al dirigente y de adoctrinar al
pueblo surge como finalidad de esta publicación, que, en estilo que la
verdad embellece de continuo, señala los fines superiores de la
Conducción política peronista, su medular sentido de solidaridad humana.
Cada una de sus páginas revela el talento creador del Líder, cuya visión de
la Patria no se circunscribe al presente; el Peronismo, que debe a Eva
Perón su impulso más luminoso, es cimiento del futuro, y ello trasciende de
estas clases destinadas a exponer y analizar la esencia misma de la
doctrina redentora, la línea de su conducta, la dimensión de su contenido.
Este volumen reúne los exponentes del importante estudio, en su
integridad; los conceptos vertidos por el general Perón, profundamente
formativos de la nueva conciencia argentina. En su totalidad, las clases
dictadas en, la Escuela Superior Peronista se consignan en la presente
publicación, destinada a difundir los planteamientos y conclusiones de lo
que representa la Conducción política, como arte y necesidad, a través del
pensamiento del Líder. El fundamento y estructura, de cada tema, la
maestría con que todos han sido tratados, conf


lunes, 12 de agosto de 2019

Pagina/12 2004 Los delitos de lesa humanidad no prescriben


Diario PAGINA/12
25 de agosto de 2004

La Corte estableció que los delitos de lesa humanidad no prescriben
El asesinato del general Prats por Mauro Wainfeld
Crimenes que no borra el paso del tiempo por Irina Hauser
Record de exportaciones 
Nuevo marco regulatorio para los servicio publicos
La justicia pidió su captura de Castells acusó al gobierno de Kirchner
El sexo es la mejor pantalla sexo en la tv

Ejemplar con las notas citadas y algunas otras
No se trata del ejemplar completo. 

USD 6

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Las enigmáticas fotografías de Horacio Quiroga en 1903

1904. | El Imperio Jesuítico, base de la investigación
del primer viaje de Quiroga.
El Imperio Jesuítico, obra de Leopoldo Lugones, revela pormenores que reivindican el trabajo del fotógrafo. San Ignacio, excluido.


POSADAS.  
Horacio Quiroga aprendió los secretos de la toma y el revelado fotográfico en la Escuela Politécnica a la que asistió durante su adolescencia en Salto, su ciudad natal. Esos conocimientos serían el argumento de Leopoldo Lugones para invitarlo a que lo acompañara en misión oficial a las ruinas de las reducciones jesuíticas, en junio de 1903. Ese viaje, considerado iniciático en el vínculo del cuentista con la selva, guarda aspectos pocos conocidos de su paso por Misiones. 
Para esta investigación Letras consultó en la Biblioteca Popular Posadas, el ejemplar de edición princeps, en perfecto estado.

De Memoria a Ensayo
El Imperio Jesuítico es un ensayo histórico de 300 páginas publicado en mayo de 1904 por la Compañía Sudamericana de Billetes de Banco, en Buenos Aires.  
Un año antes, se le había encargado a Lugones, por decreto,   la redacción de una Memoria, pero los datos recogidos sobre el terreno y la bibliografía consultada ampliaron el proyecto, y como en todo ensayo concurren en el mismo, descripciones geográficas y arqueológicas, seguidas de una apreciación crítica del fenómeno jesuítico.

Contexto de un amistad
Según cronología de Masotta y Laforgue la relación Lugones-Quiroga databa de 1898, se visitaron en el 99. En el 1900 Quiroga viajó a París. En 1901 le dedica Arrecifes de coral y se encuentran en Montevideo. En 1903 viajan a Misiones, y al año siguiente Quiroga se insatala en el Chaco. Durante 1905 frecuenta a Lugones, quien en 1906 lo propone como profesor de Castellano y Literatura en la Escuela Normal 8. 
Ese año Quiroga compraría 185 hectáreas en San Ignacio.

Algo más que dos fotos
“En cuanto a las ilustraciones, se excusa Lugones en la Introducción, he optado por concretarme a lo pertinente, aunque resulte de apariencia menos lúcida que esa vaga profusión, cuyo abuso constituye una enfermedad pública; pero este no es un libro de viajes ni una disertación amena.
Los dibujos y los planos que presento - entre los cuales sólo hay dos fotografías - tienden realmente el “ilustrar” el texto, sin esperar que el lector se divierta; por lo demás, los datos incluidos en él sobran hasta para guiar a los “turistas”, si su intrépida ubicuidad llega a derramarse por aquellos escombros...”


¿La selva o el río?
La expedición no se limitó a la parte argentina sino que abarcó las reducciones del Uruguay y el Paraguay. De los agradecimientos puede confeccionarse un mapa del recorrido seguido por Lugones, Quiroga y sus colaboradores. 
Figuran el gobernador de Misiones, el Juez letrado del Territorio, el administrador de Aduana, el jefe de Policía y los comisarios Silva, Rodríguez y Verón, de San José, Apóstoles y Concepción; el Juez de Paz de San Carlos, el administrador de Apóstoles, vecinos de Concepción, Saracura, Trinidad, Santo Tomé; comerciantes de Santa María, el cónsul argentino en Encarnación, una maestra de Jesús, y los cuidadores de las ruinas de San Ignacio. 
Se describen en detalle las ruinas del Norte de Corrientes, las del Sur de Misiones y las del Paraguay y con menos extensión, las de Mártires, Santa María la Mayor, San Javier y San Ignacio.

Por qué no San Ignacio
“De las reducciones argentinas tan maltratadas por la guerra, escribe Lugones en la página 268, apenas queda otra cosa que paredes y como resto ornamental el pórtico de San Ignacio, popularizado por la fotografía y las descripciones de viajeros. Si se quiere hallar algo menos informe, es necesario internarse al Brasil y al Paraguay realizando fastidiosos viajes en que hasta la comida puede escasear. Los puntos más cercanos son San Nicolás y Trinidad.” 
Se le planteó a la expedición la disyuntiva en función de las complicaciones. Eran 70 kilómetros a lomo de caballo para llegar desde Posadas a Concepción, 60 por tierra para llegar a Trinidad, o por agua cruzando el Paraná a la altura de Corpus y de allí 15 kilómetros hasta las ruinas.
En la página 269 Lugones explica otras razones por las que excluyó San Ignacio: 
“San Carlos y Apóstoles son más sencillas; San Ignacio es la más visitada, ya existen decripciones y planos de Queirel y tiene un guardián de Estado”


El equipo fotográfico de Quiroga
El equipo transportado por Quiroga debió incluir una cámara de madera con fuelle, porta-placas, algunas cubetas, los reveladores químicos, los negativos, y tal vez una prensa para hacer el papel, lo que constituye un sacrificado esfuerzo de desplazamiento entre la densa vegetación. Súmese además las cambiantes condiciones climáticas que alteran los químicos, y la pobreza lumínica dentro del follaje selvático que perturbaría el momento de la toma “a ojo”, sin que se contase entonces con los favores de un fotómetro. 
No había emulsiones fotográficas sensibles a todos los colores y por ello, el proceso de revelado se hacía inspeccionando constantemente en la cubeta lo que iba sucediendo en la imagen sumergida. Las emulsiones ortocromáticas de principio de siglo XX no eran sensibles ni al verde ni al rojo, por ello, muchas veces las fotografías resultaban borrosas y  sólo servían como base para realizar posteriores grabados, que fue el destino que corrieron las fotos que Quiroga produjo desde la expedición. 
Hacia principios de 1900 una tradición cultural postulaba más aceptable el grabado que la fotografía, probablemente por el proceso artesanal que tenía parte en su creación, y porque se apartaba de lo seriado e industrial propio de las fotos, para llegar a la imnortalidad de la imprenta.
El Imperio Jesuítico incluye dibujos de columnas, una puerta decorada (de E. Escalante) planos de las reducciones visitadas y dos fotografías de santos tallados en madera, de buena resolución. Una muestra del trabajo del primer  Quiroga.

La selva siempre de fondo
La captura tecnológica de la selva con el artefacto fotográfico y el descubrimiento a través del lente de la cámara de un espacio, y del tema insoslayable que poco más tarde se leería en sus relatos con profuso uso de descripciones, metáforas e imágenes visuales, ensambles atractivos se adiciona a la literatura. Con los años Quiroga retornaría a la fotografía en su casa de San Ignacio. 
Aquel viaje de 1903 , con sus molestias y suplicios, quedaba grabado en la memoria del cuentista. Fuente http://www.territoriodigital.com/nota.aspx?c=8061693920982217

El Imperio Jesuítico de Leopoldo Lugones
COMPRALO EN http://www.ayconstanza.com/ensayo/el-imperio-jesuitico-de-leopoldo-lugones/

jueves, 30 de octubre de 2014

Proyectos Nacionales. Planteos y estudios de viabilidad de Oscar Varsavsky

"El libro "Proyectos Nacionales, Planteos y Estudios de Viabilidad", solamente puede hallarse en el sótano de alguna librería, ya que los 20.000 ejemplares publicados fueron quemados. Oscar Varsavsky, su autor, fue perseguido por el proceso militar, condenado a muerte, falleciendo en agosto de 1976 en el obligado exilio, producto de una fuerte depresión."
Fuente: Propuestas para un Proyecto ArgentinoSuplemento IMA – ISO del 05/04/02

Único ejemplar en http://www.ayconstanza.com/ensayo/proyectos-nacionales-planteos-y-estudios-de-viabilidad-de-oscar-varsavsky

lunes, 11 de agosto de 2014

Recuerdo de la muerte de Miguel Bonasso - Edición definitiva

Recuerdo de la muerte de Miguel Bonasso 
Edición definitiva
Planeta - Argentina - 2011
COMO NUEVO 

538 paginas
COMPRALO EN http://www.ayconstanza.com/drama/recuerdo-de-la-muerte-de-miguel-bonasso-edicion-definitiva/

Fue el primer libro que contó la intimidad del horror vivido en la Escuela de Mecánica de la Armada. Antes que el Nunca Más. Sus argumentos fueron usados tanto por la defensa como por la fiscalía -indudablemente con lecturas distintas- en los juicios a la última dictadura militar. Los testimonios brindados en el libro fueron corroborados, uno a uno, en la Justicia. Mientras tanto, en 1988, la International Crime Writers Association le dio el Premio Rodolfo Walsh a la mejor narración testimonial de tema criminal. Eso fue, eso es, eso será siempre Recuerdo de la muerte. El concepto de Miguel Bonasso, su autor, era claro: no quería matar por segunda vez a los compañeros muertos a manos de los militares. 
Bonasso había postergado totalmente la literatura por su militancia política. Desde adolescente tuvo una muy fuerte vocación narrativa. Comenzó a escribir una novela a principios de los `60, con poco más de veinte años. Esa novela frustrada -”y seguramente quemada por mí”, dice con una sonrisa- se iba a llamar De sabihondos y suicidas. Después hubo una segunda novela, sin título, que escribió a comienzos de los años `70. Muy poco tiempo después de terminarla, ingresó a la Juventud Peronista y a Montoneros de una manera orgánica. “Allí se suspendió mi actividad literaria hasta 1979, después de la gran derrota, en el exilio, después de mi ruptura con Montoneros.” En ese momento, dos coincidencias lo unieron con el que iba a ser su personaje, Jaime Dri: la ruptura con la conducción de Mario Firmenich y el exilio en México. 
“Yo había organizado la conferencia de prensa sobre la fuga del Pelado Dri en París, en la cual estuvo Mitterrand. Su historia me conmovió por todo lo que, dentro de la propia historia de la represión y el terrorismo de Estado, significaba la ESMA”, recuerda Bonasso. La ESMA y lo perverso de reducir a esclavitud el trabajo intelectual de los detenidos allí. La ESMA y ese proyecto diabólico de Massera de usar a sus propios prisioneros (gente de cuya vida y muerte era dueño y señor) para su proyecto político de retomar el poder sucediendo a la dictadura militar como presidente seudoconstitucional.
Y esa historia, allá en los orígenes de suponerla una novela, es poseedora de otra historia que tiene que ver con quién la escribiría. Durante algún tiempo Bonasso estuvo hablando con Gabriel García Márquez para que fuera él quien narrara la odisea de Dri. “Traté de convencerlo, pero era algo absurdo, ya que si bien podría haber contado maravillosamente la historia, le faltaba la temperatura, el conocimiento cabal del contexto nacional y militante”. Bonasso también había pensado en hacer un guión para que lo filmara Francesco Rosi. Pero al tiempo, cuando vio que no pasaba nada con Gabo ni con Rosi, Bonasso le dijo a Dri: “La voy a escribir yo”. 
La escritura funcionó como tabla de salvación para Bonasso. “Me permitió salir de una derrota devastadora que me había dejado muy mal, un momento en el cual me sentía más acompañado de los muertos que de los vivos, siendo un hombre de treinta y pico de años. Esa cosa terrible de la muerte de los compañeros, del exilio, de la soledad, de la derrota, fue conjurado al sentarme a escribir, al poder unir en una misma propuesta existencial lo que era mi historia militante, la historia de nuestra generación, la denuncia del terrorismo de Estado que era necesario denunciar (vale aclarar que corría 1980, la dictadura aún estaba en el poder). Sirvió para recuperarme a mí mismo, rehacer mi vida, proyectarla a futuro. Con esa novela pude recuperar esa vocación que tuve que dejar en los momentos más álgidos de la militancia y volver a enlazarla con mi vida.”
Cuando decidió escribirla, Bonasso tuvo frente a sí muchos caminos a seguir. Una vez terminada la novela, algunos escritores le criticaron que no hubiera sido tan calvinista como otros narradores de no-ficción, que se metiera en la subjetividad de los represores y de los compañeros, que buceara en la vida de ellos. “Yo entendí que había ciertas claves inconscientes que sólo podía explorarlas a través de la novela, de la cosa psicológica, no de la descripción sociológica y de testimonios de la denuncia. A eso tengo que atribuir el éxito que tuvo Recuerdo de la muerte a lo largo de los años: la gente se acerca a la realidad que fue el terrorismo de Estado en la Argentina no sólo desde el punto de vista racional, sino también desde el punto de vista inconsciente, afectivo, del corazón, de los sueños, de las pesadillas, del terror. Quería llegar a la afectividad de la gente, y, sobre todo, a las nuevas generaciones que no habían vivido esa historia.”
En estos catorce años que van desde la primera edición de Recuerdo de la muerte a su reciente “edición definitiva”, millones de personas pudieron entender cómo puede contarse, desde la literatura, un suceso tan nefasto para también millones de personas. Entre esos lectores, por supuesto, había militares y montoneros. Muchos de ellos protestaron en privado por lo que Bonasso había contado. Varios de esos reproches se perdieron para siempre en el silencio. Entre los que escuchó, Bonasso recuerda uno: “Roberto Perdía y Fernando Vaca Narvaja llegaron a visitarme un día a México para decirme que el libro no explicaba cabalmente las causas de nuestra lucha y mostraba, en cambio, el momento estricto de una guerra de aparatos, el de Montoneros y el represor. Yo les dije que mi obligación no era dar explicaciones. Que el que debía darlas era Firmenich”. Bonasso (su obligación) cumplió.
Miguel Russo, fuente: http://www.pagina12.com.ar/1998/suple/radar/junio/98-06-07/pagina3.htm


martes, 29 de julio de 2014

El pene de Rasputín

Rasputin y las mujeres de Rene Fulop-Miller

--------------------------Cuando Rasputín fue asesinado por un grupo de aristócratas en 1916, con el fin de festejar su muerte se le cortó el pene y se lo guardó como trofeo, antes de quemar su cuerpo.
El miembro permaneció en la clandestinidad hasta 1967 cuando una anciana parisina reveló el secreto que había guardado durante años en una caja de madera. Tras unas serie de pruebas se comprobó que efectivamente era el miembro de Rasputín y fue comprado por 8000 dólares por el museo erótico de San Petersburgo.
Los rumores populares decían que el pene de Rasputín medía originalmente unos 40 centímetros, pero sólo se conservan 28.5 centímetros. Dicen que una parte quedó en el cuerpo de Rasputín al momento de la castración, y que otra parte desapareció tras una supuesta mordida producida por un perro.
El miembro es una de las reliquias "estrella" que expone el Museo de San Petersburgo y aún le adjudican poderes milagrosos, entre ellos, sanar a los hombres de la impotencia por el sólo hecho de mirarlo una vez.

martes, 29 de abril de 2014

Eduardo Galeano: 1935, Buenos Aires: Evita

Eduardo Galeano: 1935, Buenos Aires: Evita
(Foto: Evita en Los Toldos a los 15 años) 

Parece una flaquita del montón,paliducha,desteñida,ni fea ni linda ,que usa ropa de segunda mano y repite sin chistar las rutinas de la pobreza.Como todas vive prendida a los novelones de la radio,los domingos va al cine y sueña con ser Norma Shearer y todas las tardecitas, en la estación del pueblo,mira pasar el tren hacia Buenos Aires.Pero Eva Duarte está harta.Ha cumplido quince años y está harta: trepa al tren y se larga.

Esta chiquilina no tiene nada.No tiene padre ni dinero; no es dueña de ninguna cosa.Ni siquiera tiena una memoria que la ayude.Desde que nació en el pueblo de Los Toldos,hija de madre soltera,fue condenada a la humillación, y ahora es una nadie entre los miles de nadies que los trenes vuelcan cada día sobre Buenos Aires,multitud de provincianos de pelo chuzo y piel morena,obreros y sirvientas que entran en la boca de la ciudad y son por ella devorados: durante la semana Buenos Aires los mastica y los domingos escupe los pedazos.

A los pies de las altas cumbres de cemento,Evita se paraliza.El pánico no la deja hacer otra cosas que estrujarse las manos,rojas de frío,y llorar.Después se traga las lágrimas,aprieta los dientes,agarra fuerte la valija de cartón y se hunde en la ciudad.
De libro MUJERES: http://www.ayconstanza.com/poesia-y-prosa/mujeres-de-eduardo-galeano/


lunes, 14 de abril de 2014

Libros de la organización cultural Razón y Revolución

A partir de hoy en Ay, Constanza!!! vamos a tener disponibles las publicaciones de la organización cultural Razón y Revolución. En esta entrada algunos de los títulos.
COMPRAS Y CONSULTAS: www.ayconstanza.com 

Razón y Revolución es una organización cultural que combate la ideología burguesa en todos los ámbitos de la vida social. Nuestro objetivo es la producción y difusión de conocimiento científico sobre la sociedad humana. Para ello edita Razón y Revolución, una revista socialista marxista que reproduce tanto trabajos de sus propios equipos de investigación, como una selección de los mejores textos del marxismo argentino y mundial, y El Aromo, un mensuario cultural dedicado al público no académico. RyR tiene su propia editorial, Ediciones ryr, que publica clásicos del marxismo, libros de historia, sociología y arte. La producción científica de RyR se realiza en el CEICS (Centro de Estudios e Investigación en Ciencias Sociales), que cuenta con grupos de investigación formados por especialistas en historia argentina, lucha de clases, economía, clase obrera, pequeña burguesía, izquierda, desaparecidos, educación y arte. RyR organiza también actividades de divulgación, desde seminarios de extensión universitaria, hasta charlas y cursos en escuelas, Asambleas Populares, sindicatos y organizaciones en lucha.
http://www.razonyrevolucion.org/

EN www.ayconstanza.com los encontrarás a la venta y ademaspodrás leer sus solapas, contratapas y sus índices


La Cajita Infeliz
de Eduardo Sartelli
Prologo de Osvaldo Bayer
Editorial: Ediciones Ryr (Razon y Revolucion)
2013
4° Edicion
750 paginas
LIBRO NUEVO

Este libro examina, a partir de materiales de fácil acceso, las características, la dinámica y las consecuencias de un tipo específico de sociedad, la sociedad capitalista, la sociedad en la que vivimos. Las premisas de las que parte son tres: 1) que nada se entiende si no se lo ubica en la totalidad que le da sentido; 2) que la realidad es mucho más que lo que se ve en la superficie; 3) que este mundo no es como es porque sí, sino que hay interesados en que así sea y así se quede. A lo largo del texto, concebido como un viaje a la manera del Drácula de Bram Stocker, entraremos al mundo del capital, al dominio del trabajo alienado, examinaremos la forma de funcionamiento del sistema y sus consecuencias sobre la vida y la cultura humanas. Terminaremos con una idea de hacia dónde está caminando el mundo hoy y cuáles son las perspectivas más probables para la población mundial bajo este tipo civilizatorio.


Historia y Conciencia de Clase
de Georg Lukacs
Prologo de Eduardo Sartelli
Estudios de dialéctica marxista
Editorial: Ediciones Ryr (Razon y Revolucion)
Argentina - 2013
LIBRO NUEVO

El "caso" Lukács es, probablemente, uno de los más controvertidos de la "cultura" marxista. En efecto: el cosmos organizado en torno a la figura y la saga de Carlos Marx se divide prolijamente entre los defensores y los detractores del filósofo húngaro. Para algunos, se trata de uno de los pocos intelectuales comunistas que logró salvar relativamente indemne su pensamiento del "estalinismo" sin necesidad de grandes gestos "pro-occidentales". Para otros, no pueden dejarse en un piadoso segundo plano sus repetidas genuflexiones ante el régimen, su reconocida hostilidad al trotskismo, su silencio frente a las purgas stalinistas y sus apologías recurrentes al Padre de los Pueblos. Todo juicio sobre el autor del libro que aquí presentamos debiera supeditarse al examen de la validez de su apuesta filosófica: desarrollar una de las tareas que Marx y Engels dejaron pendientes, la de reconstruir las bases más generales del pensamiento revolucionario.

¿Por qué publicar nuevamente Historia y conciencia de clase si no es, precisamente, porque representa el aprendizaje de aquella experiencia histórica (la Revolución rusa)? Y ello, en su doble mensaje: contra el mecanicismo de la socialdemocracia, hoy representado por las corrientes regulacionistas, filo-keynesianas, populistas y centro-izquierdistas, es decir, contra la ¿izquierda¿ posibilista actualmente en el gobierno en varios países latinoamericanos, por un lado; contra el posmodernismo globalifóbico-autonomista estilo Toni Negri-John Holloway, por otro. A los primeros, Historia y conciencia de clase les recuerda la necesidad del salto, la ruptura y la violencia; a los segundos, el partido y la organización. Contra esas tendencias, Historia y conciencia de clase esgrime la reivindicación de una tradición, de una prosapia: Hegel, Marx, Lenin. Hoy por hoy la necesidad de comprender y darle vida al método dialéctico, sigue pendiente. Historia y conciencia de clase puede ser leida con provecho como un estímulo necesario para recuperar el "álgebra de la revolución", es decir, puede aprovecharse, más allá de sus limitaciones, como el imprescindible comienzo de una filosofía necesaria.


La Izquierda y La Guerra de Malvinas
de Adolfo Gilly | Alan Wood | Alberto Bonnet
Editorial: Ediciones Ryr (Razon y Revolucion)
I.S.B.N : 9789871421572
LIBRO NUEVO 
Sinopsis:
La guerra de Malvinas fue el único enfrentamiento armado entre estados en el que intervino la Argentina durante el siglo XX. El país no participaba en una guerra de ese tipo desde 1865. 1982 fue un año crítico en nuestra historia. Sus consecuencias, sus secuelas y su imagen se arrastran hasta hoy. Fue una prueba de fuego para las fuerzas armadas argentinas, pero también para las clases, para las organizaciones políticas y para la izquierda en particular. El libro que el lector tiene en manos es un intento de explicar este problema, a saber: ¿cuál fue la actitud de las organizaciones que debían representar los intereses de la clase obrera argentina? En ese sentido, los tres artículos que presentamos no se dedican a explicar en detalle el desarrollo de la guerra, sino de analizar la intervención de las organizaciones revolucionarias ante la coyuntura. Los tres tienen una idea central y polémica: la izquierda se vio arrastrada por el nacionalismo y eso constituyó su principal debilidad.

Adolfo Gilly es Doctor en Estudios Latinoamericanos y docente de la UNAM. Entre 1966 y 1972 estuvo preso por intentar formar parte de la guerrilla guatemalteca. En 1972 comenzó, en México, su militancia en el Partido Revolucionario de los Trabajadores. También formó parte del Partido de la Revolución Democrática y, entre 1997 y 1999, colaboró con el gobierno municipal de Cuhatémoc Cárdenas. También se acercó al zapatismo y formó parte de varias juntas del EZLN. 


En la semana 
de David Viñas
Introducción de Rosana Lopez Rodriguez
Ryr - Razon y revolución - Argentina - 2011
LIBRO NUEVO
En la semana constituye una reflexión sobre la pequeña burguesía frente a la crisis: o abandona sus ilusiones de ascenso social, o gira dramáticamente a la derecha. Es también una reflexión sobre los regímenes políticos de extracción pequeño burguesa que asumen como progresistas y van endureciendo sus posiciones hasta exhibirse abiertamente antiobreros, como el de Yrigoyen o el de Frondizi. Metáfora polisémica, la novela habla simultáneamente de su protagonista y de su autor, de aquella apuesta y de ésta, que enhebra en una sola línea dos momentos históricos de un actor esencial de la historia argentina, la pequeña burguesía o, como gusta al lenguaje popular, la clase media.


Trelew, el informe. Arte, ciencia y lucha de clases: 1972 y después 
de Eduardo Sartelli, Stella Grenat y Rosana López Rodriguez
LIBRO NUEVO
El Informe sobre Trelew es una pieza más que importante en el rompecabezas de los últimos treinta años de historia argentina, tanto por la naturaleza del hecho del cual “informa”, como por sus propias características. Creemos un acto de justicia revolucionaria su reedición, contra la burguesía que lo secuestró de los kioscos y contra aquella que, democráticamente, sepultó verdades bajo toneladas de mentiras, con el simple objeto de mantener con vida, bajo otra forma, el mismo contenido social que se nutre de la muerte. Esas verdades, sin embargo, siguen vivas y acusando.


La Semana Tragica
de Edgardo Bilsky
Editorial: Ediciones Ryr (Razon y Revolucion)
I.S.B.N : 9789871421367
LIBRO NUEVO


En la Argentina la democracia burguesa ha estado en jaque, en los últimos años, por fuerzas distintas de las que el sentido común pequeñoburgués imagina propulsoras de la “ruptura de la legalidad”. Ese sentido común que pretende que sólo los “militares” están interesados en su clausura, a lo sumo junto con las fuerzas “de derecha”. Ese mismo sentido común que cree que “en democracia” no pasan las cosas que pasan “en dictadura”. No hay represión, no se criminaliza la lucha de la clase obrera, sólo se muere por accidente. Pero, como puso sobre el tapete la doble insurrección de diciembre de 2001, también las masas desafían a la democracia burguesa y lo hacen, contra su miseria y su irrealidad, en nombre de relaciones verdaderamente igualitarias. El libro que el lector tiene entre manos demuestra que ello no es una excepción de la pasada década sino, más bien, una constante.

martes, 25 de marzo de 2014

Vuelta de página de Jorge Lanata

Vuelta de Pagina
de Jorge Lanata
J. L. Producciones y asociados - Argentina - 1997
Quizá este libro sirva para entender una pequeña parte de este gran país, pero no es ése su objetivo: ojalá sirva para conocernos más, y sentirnos menos solos.

COMPRAS Y CONSULTAS
www.ayconstanza.com






Fragmento:
24 de marzo

Yo no sé cuantos años vas a tener cuando puedas leer esta carta y entenderla. Yo sé que ahora tenés cinco, y estarás escuchando Radio Panda, y ayer mamá me contó una cosa que vos le dijiste sobre los libros y los militares.
Mamá me dijo que ella y vos estaban en su casa, y que vos dibujabas, y ella miraba por la tele el programa de un amigo de Papá que se llama Fernando. Mamá pensó que vos no estabas atenta al programa (aunque seguro que el título te causó gracia, ¿no Burbu? ¿Cómo le van a poner "Cambalache"?) Mientras vos dibujabas, Fernando y una amiga de papá que se llama Teté hablaban en la tele de una historia muy rara, que se llama "Golpe de Estado" y de un día, hace muchos años, cuando los militares quemaron los libros, Andrea me dijo que vos le preguntaste:
-Mamá, ¿ése era el país de tu abuela?
-¿Qué?
-Si ese que decía la tele era el país de tu abuela María Luisa.
Mamá se sonrió.
-No, Barbarita -te dijo-, ése era el país cuando yo vivía. Fue hace diez... no, hace veinte años.
-¿Y por qué quemaban los libros?
Mamá te dijo que había gente que le tenía tanto pero tanto miedo a los otros que también tenían miedo de que pensaran solos, y que entonces les quemaban los libros.
-Ah -le dijiste vos, como a Gastón, el de La Bella y la Bestia. A Gastón no le gusta que la Bella lea.
-Claro.
-Pero no se puede vivir sin leer -le dijiste vos a mamá.
Vos todavía no sabés leer y yo me preguntaba por qué respetabas tanto a los libros. Capaz es porque yo escribí algunos y mamá trabaja en otros, aunque... Burbi, tendrías que odiarlos, porque cuando nos vemos menos es por culpa del trabajo, de los libros. Pero no: los querés.
Mamá me contó que al final le preguntaste:
-¿Y por qué vos no juntaste rápido todos todos los libros para que no los quemaran?
Yo te grabo ahora este casete por lo que me contó mamá y porque hoy se cumple un aniversario del golpe del `76.
Un aniversario, Burbujita, es como un cumpleaños de la Historia. La gente, durante esos cumpleaños se pone alegre o triste; también sirven para que no nos olvidemos de las cosas.
Cuando todo esto pasó yo ya era grande. ¿Sabés qué edad tenía? Dieciséis. Yo estaba trabajando en una radio que se llama Nacional. El presidente del país era una señora, Isabel, que había estado casada con un general que se llamaba Perón.
El General era muy viejito y se murió, y ella quedó en su lugar.
Barbarita, es complicado y muy largo contarte todo lo que pasó antes, antes de que esta señora fuera presidente.
De ese que se llamaba Perón yo me acuerdo desde que tenía cinco años, como vos. Una vez yo caminaba con mi mamá, con la abuela Angélica de la mano, y pasamos frente a una comisaría, y ella me dijo:
-Está prohibido decir Perón.
Y yo dije bajito:
-¡Perón! –y salí corriendo.
Muchos, muchos, muchísimos años atrás Perón también había sido presidente y aunque la gente lo quería, los militares lo echaron.
Y Perón se fue a España. Vos sabés qué es España, ¿no Burbu? El país de la bandera roja y amarilla, como el azafrán.
A Perón le tenían tanto miedo que no lo dejaban volver. El le mandaba a la gente casetes como este que te estoy grabando, y cartitas, y decían que iba a volver en un avión todo pintado de negro, pero tardaba y tardaba.
El día que al final Perón volvió, más gente de la que te podés imaginar se fue caminando hasta Ezeiza para verlo. Caminando... ¿Viste que es re lejos Ezeiza, no?
Yo me acuerdo que miraba por la tele a la gente, cruzando descalza el Río Matanza. Iban a verlo a Perón.
La cuestión, Barbarita, es que en ese país que te cuento todos estaban seguros de que tenían razón. Y estaban tan seguros que querían matar a los demás, a todos los que -para ellos- estaban equivocados.
Yo era un nene, y hasta hace poco tiempo pensaba que, de haber sido más grande en esa época, hubiera estado en algún bando de los que estaban seguros. Pero ahora ya no sé.
Lo seguro es que, militar o guerrillero, podría haber estado muerto porque la gente se volvió tan loca que después quisieron matar a los libros.
Iba a decirte que unos mataban para que los demás pudieran vivir mejor, y otros mataban para que nada cambiara, pero no sé realmente si era así.
Ahora que -como decís vos- soy un papá, creo que no sirve matar a nadie para que otros sean felices. Tampoco creo que sea más generoso matar por los demás que matar por uno. Creo que matar no es generoso.
Pero esa parte es más complicada y no sé Burbujita, si lo vas a entender ahora, porque yo no lo entiendo, y soy un papá.
La cuestión que un día otro general, que se llamaba Videla, se robó la Casa Rosada. No es que se la llevó a otro lado, pero se metió en la casa sin permiso y la sacó a patadas a la señora que se llamaba Isabel.
Acordate que todos creían que tenían razón; entonces Videla, uno que era marinero y se llamaba Massera y un aviador que se llamaba Agosti dijeron que ellos tenían más razón que todos, y que teníamos que obedecerlos para siempre.
¿Sabés qué, Bur? Mucha gente estaba contenta: querían hacerles caso.
Entonces ellos pusieron una regla que se llama "estado de sitio", y no se podía salir a la calle después de las diez de la noche, la policía te pedía documentos todo el tiempo, y te llevaban aunque no hubieras hecho nada, por el pelo largo o porque te vestías de tal o cual manera. Ellos decían que tenían razón, y que podían matar a todos los que estaban equivocados.
¿Te acordás aquella obra de los chicos que tocan el saxo que fuimos a ver a La Plaza? Era igual. Pero no prohibieron el saxo, prohibieron casi todo.
¿Y sabés qué? igual que en la obra, hubo muy muy poquita gente que no les dio bolilla. Y como eran poquitos tenían que verse a las escondidas, con mucho cuidado. Muchísimos se fueron a vivir a algún país menos triste, otros hicieron pozos en el jardín y enterraron los libros para que no se los quemaran.
¿Viste Eduardo? ¿El amigo de papá que vive en Uruguay, el esposo de Helena, el de las tortugas? Bueno, a él le prohibieron un montón de libros. A María Wash, como vos la llamabas cuando eras bebé, también. A un montón de gente.
A otro que también se llamaba Walsh, que papá siempre lee, lo mataron.
Mataron mucha gente, Barbarita, mucha mucha gente.
También se llevaron muchos bebés, muchos nenes chiquititos. ¿Viste el libro que está escribiendo mamá sobre los mellizos Miara? Bueno, ellos en realidad se llaman Reggiardo-Tolosa y hubo muchos casos así. Mamá te va a contar.
También pasó que, por miedo, mucha gente se empezó a traicionar.
Traicionar quiere decir mentirse, pero es peor, porque es mentirse el cariño. Es como si yo mintiera cuando digo que te quiero.
Muchos que no estaban de acuerdo con lo que pasaba igual se callaron la boca, y no hicieron nada para cambiarlo.
¿Viste cuando vos me decís: "¡mirá para otro lado!", y escondés algo para hacer magia? Fue igual, pero no era magia, no era una broma, y todos miraban para el otro lado todo el tiempo.
Muy pocos contaban lo que estaba pasando: ningún noticiero, una sola radio que se llama Colonia, casi ninguna revista, un solo diario que se escribe en inglés y que leía poca gente.
Todo era muy raro porque la gente le tenía miedo a los militares, y los militares terminaron teniéndole miedo al pensamiento, que es lo único que no se puede matar.
Entonces aunque mataran, y mataran, siempre iban a perder. Y se enojaban más, y mataban más, y perdían más.
Cuando pasó el tiempo la gente se puso contenta porque los negocios se llenaron de cosas importadas: de juguetitos, de paraguas, de chocolates, y se fueron olvidando de todo.
¿Viste esos billetes que hay en Nueva York, Barbarita? Bueno, eran baratos y hubo mucha gente que viajó a otros lados, y trajo regalos, y compraron cosas.
Iban y decían: "Déme dos".
Después eso también pasó y la plata se acabó, y los militares pidieron mucha plata prestada a otros países. A la gente también se le acabó la plata, pero a ellos nadie les prestaba, y entonces alguien se acordó de que a todo el mundo le gusta el fútbol y organizaron un Mundial.
La gente se entretuvo un tiempo pero después se olvidó también y Videla se fue y vino otro que se llamaba Viola y otro más que se llamaba Galtieri.
A estos la gente también les tenía miedo, pero ya era un poquitito menos de miedo que antes y empezaron a protestar en la calle.
Galtieri también tuvo miedo y empezó una guerra.
Es raro, ¿no? Tuvo miedo y se fue a pelear. Pero fue así, Bur.
Aparte él no se fue a la guerra, no le iba a pasar nada.
Galtieri mandó a un montón de chicos jovencitos a pelear contra los ingleses en Malvinas.
Vos sabés qué son las Malvinas. Bueno, hace muchísimos años que la gente quiere que vuelvan a ser argentinas y entonces fueron a la plaza a aplaudirlo a Galtieri, sin darse cuenta de que era una trampa.
En la tele le pedían a la gente que diera plata para ayudar a los soldados, y las abuelas regalaron las cadenitas, y las nenas tejieron bufandas en los colegios, y mandaron chocolates, pero a los chicos de la guerra nunca les llegó nada, y se murieron de hambre, y de frío.
Es triste, ¿no?
Toda esta historia es muy triste.
Después la guerra se perdió, y Galtieri se fue, y vino otro más, que se llamaba Bignone, pero para ese entonces ya la gente no decía más que los militares tenían razón ni que había que matar a nadie.
Por esa época yo la conocí a mamá, cuando trabajábamos en una radio que se llamaba Belgrano, como el señor que inventó la bandera.
Después también pasó de todo, Burbu.
Pero nunca más murió tanta gente, ni todos se volvieron tan locos, ni quisieron quemar los libros.
A pesar de todo lo que pasó, todavía hay muchas personas que le tienen miedo a la cabeza de los demás, a los juegos, a la imaginación.
Pensá que cada vez que nos reímos con una broma somos más fuertes que los militares. Que cuando vos o yo inventamos un cuento, y después se lo contamos a otro, el cuento se escapa al cielo como un globo cuando se le corta el hilito, y nadie lo puede parar.
Vos le preguntaste a mamá si aquel país del programa de Teté y Fernando era el país de la abuela María Luisa, de tu bisabuela.
No, Burbita, era el nuestro, era el país de mamá y el mío, y aunque los dos éramos chicos, fue una lástima que no alcanzáramos a juntar todos los libros para que no los quemaran.
Te quiero mucho, mucho.

Papá

24 de marzo de 1995

Bertha Koessler-Ilg la mujer que dejó escrita la tradición oral del pueblo Mapuche



Cuentan los Araucanos
de Bertha Koessler Ilg
Espasa Calpe - Argentina - 1954

COMPRAS Y CONSULTAS
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Para los pueblos originarios el pasado conserva un resplandor dorado que ilumina los días de grandeza y pujanza de un mundo que se extingue.
BERTHA KOESSLER-ILG ha pasado gran parte de su vida lejos de la gran ciudad, de sus lujos y comodidades; y ha conseguido salvar lo que seguramente será parte de los ricos tesoros del folclore mapuche, de los cuales ofrece al lector esta pequeña y maravillosa muestra, una rama del Pehuén, de la majestuosa Araucaria sagrada, mística, de la madre cordillera.
Llegó a San Martín de los Andes en 1920 acompañando a su esposo médico. Aprovechando que los mapuches venían a su casa como pacientes, y haciendo uso de la rica experiencia acumulada por ella como recopiladora del folclore alemán y maltes, empezó a ganarse su amistad y a escuchar los 'cuentos' heredados de sus antepasados a través de largas cadenas de tradición.

Bertha Koessler-Ilg la mujer que dejó escrita la tradición oral del pueblo Mapuche
Por Graciela Vázquez Moure

La llamaban la araucana blanca. Fue enfermera, escritora y la compañera del primer médico del pueblo.
Bertha Ilg, no fue eclipsada por la imagen y el recuerdo de su esposo, el Dr. Rodolfo Koessler. No era usual esta condición en las primeras décadas del siglo 20. Las mujeres debían tener un gran talento y una personalidad arrolladora, para llegar a ser ellas mismas. 
Bertha Koessler-Ilg, era alemana y llegó a San Martín de los Andes en el año 1920, junto a quien fue el primer médico del pueblo.
Años después escribiría “El machi del Lanín” (1940), la historia de un médico alemán en la cordillera patagónica  que aborda  la vida que ella y su marido llevaron en San Martín de los Andes desde 1920.
En estos textos Bertha Ilg se asoma a las historias en las que la  convivencia entre el pueblo mapuche y los pioneros llegados desde Europa, eran parte cotidiana de una pequeña comarca patagónica, con una belleza exuberante que su gran amigo el Dr. Gregorio Alvarez definía en uno de sus libros  como el lugar “Donde estuvo el paraíso”.
Bertha se convirtió en recopiladora de leyendas mapuche, del folclore araucano,  su gran llegada hacia algunos de los referentes más ancianos de la comunidad Curruhuinca, le permitió ser quien transmitiera historias y leyendas que formaron parte de varios volúmenes, que traspasaron la frontera. Así su investigación con carácter científico-literario se unió directamente con lo afectivo, logrando de esta manera un maravilloso trabajo en la región patagónica.
Hasta ese momento  la tradición mapuche era anónima, popular y oral, la escritora alemana la convirtió en escrita y su trabajo se eternizó en  la publicación “Cuenta el pueblo mapuche”, sin embargo  como un juego de palabras Bertha sentía que las historias escritas no permanecían como la palabra escuchada, sin embargo su trabajo de recopilación dejó una impronta que 60 años después de la primera publicación, permite recoger estas tradiciones orales que de otra manera no hubieran alcanzado el conocimiento de muchos.
Bertha Ilg, era enfermera y ayudaba al Dr. Koessler en su maravilloso consultorio de la calle Ramayón y San Martín, la casa que los cobijó a ellos y a sus hijos e hijas. Allí nacieron muchos niños de este pueblo, allí llegaban integrantes de la comunidad mapuche del lugar y de la región que eran atendidos por el médico que convirtió la casa familiar en un pequeño hospital.  Ricos y pobres eran recibidos de igual manera.
Bertha conversaba con ellos y se ganó su confianza e incluso con algunos, existió un gran lazo afectivo.
Según lo expresan diversos analistas de su obra la tarea de Bertha Koessler-Ilg   se basó en su gran admiración por los hermanos Grimm, quienes se empeñaron en recopilar cuentos orales alemanes, para recuperar el carácter auténtico de una cultura nacional. Admiradora de los  famosos escritores, Bertha Koessler-Ilg ya había recopilado textos del folclore de la isla de Malta, donde pasó su adolescencia, acompañando a su tío cónsul. Estos cuentos los publicó entre 1906 y 1910.

Sus primeros años
Bertha Ilg nació un 27 de diciembre de 1881 en un pueblo de la Baja Baviera, eran  10 hermanos del matrimonio de Matias Ilg y Ana Kurzbeck.
Después de su estadía en la isla de Malta vuelve a Alemania y  se recibe de enfermera de la Cruz Roja en un hospital de Frankfurt. Allí conoció a quien sería su esposo y compañero, Rodolfo Koessler, que se convertiría más tarde en el médico del pueblo en San Martín de los Andes.



Cuando contraen matrimonio ambos  toman la decisión de irse a vivir lejos de Alemania. Rodolfo Koessler debe elegir entre dos propuestas: una de ellas ir a Samoa   occidental, islas de la Polinesia, y otra a Buenos Aires, con destino en el reconocido hospital Alemán, ubicado en un prestigioso barrio de la capital del país, lo que hoy es Recoleta o barrio Norte.
Es así que desde 1912 hasta 1920, permanecen en ese lugar, para luego decidirse por la Patagonia, por un pequeño pueblo cordillerano que tenía una población de mapuches, criollos y pioneros europeos, una población que no llegaba a los 1000 habitantes. 
Pero antes de establecerse en la cordillera, Bertha viaja a Alemania para que su familia conociera a su primera hija Regina y debe enfrentarse al estallido de la primera guerra mundial en 1914, lo que hace que deba estar más tiempo del pensado en el país.

A los 7 idiomas sumó el “mapudungun”
Sabía varios idiomas, dicen que eran siete los que dominaba, al que sumó el idioma de la cultura mapuche.
De esta manera recibía los testimonios de quienes apenas hablaban el español, y se comunicaban a través de su idioma de origen. Escribía en el jardín del invierno de la casa, espacio que aún se conserva y que forma parte de lo que se constituyó en un museo maravilloso, donde se encuentran los objetos de la familia, los libros y todo el equipamiento médico del Dr. Koessler. Uno de sus nietos, Federico Koessler, se dedicó en los últimos años a armar esta escena histórica, que quizás sea el único espacio de la región y del país que guarda este contenido, sin embargo al parecer para el gobierno de la provincia de Neuquen, no es tan importante este espacio emblemático, y después de dos años Federico Koessler decidió poner el cartel que alertó a todos, en el que propone, alquiler o permuta de la casa que es patrimonio histórico, cultural y arquitectónico. Desde marzo de  2012, la casa siguió este destino.

La araucana blanca
Así como los hermanos Grimm tuvieron su interlocutora que les trasmitió las leyendas más famosas de los pueblos, Bertha Koessler-Ilg reconoció a sus interlocutores, sus amigos del alma que fueron Antonio Kinchauala y Francisco Kolüpán. Son ellos los que propiciaron los contenidos  de sus recopilaciones y  quienes la llamaron la "araucana blanca".
Canciones, rezos  e invocaciones a la naturaleza, mitos y leyendas, juegos y tradiciones se expresan con el respeto de la transmisión oral recibida desde los integrantes del pueblo Mapuche. Refranes, pensamientos,  son parte del folclore mapuche recopilado por Bertha Koessler-Ilg.
Las obras editadas fueron El machi de Lanín (1940), Cuentan los araucanos (1954) y Tradiciones araucanas (1962). Escribió, además, una obra en alemán en 1956, Indianer Märchen aus den Kordilleren ("Cuentos de los indios de la cordillera").
Murió en 1965, pero antes de su partida logró dejar una impronta imborrable, su obra, su presencia como escritora y recopiladora de tradiciones, su amor por la cultura mapuche y su respeto por todo lo que recibió de quienes le confiaron las historias de su pueblo.

Un recuerdo especial
En medio de esta crónica, no puedo dejar de recordar a Eva Koessler, una de las hijas de Bertha y Rodolfo Koessler. En 1991 me recibió en la casa de la familia, allí en la misma mesa que hoy forma parte del mobiliario compartimos un té, que Lola su hermana sirvió para acompañar la charla.
Eva era una hermosa mujer, relató varios episodios de su vida. Guardó silencio ante otros que prefirió no recordar. Habló de sus padres, recordó los años en que vivió en San Martín de los Andes cuando era niña, describió con nostalgia las alamedas que bordeaban las acequias que  recorrían el pueblo en toda su extensión. Lamentó que el progreso se hubiera llevado símbolos que formaron parte de la vida de su familia y de los vecinos. Comentó que había algunas obras de su madre que no habían sido editadas, pero se negó a abrir el baúl de los recuerdos, esos que estaban en lo más profundo de su mente.
Fue una linda tarde de primavera. A la mañana siguiente un joven llamó a la puerta de mi casa. Traía una hermosa canasta de mimbre llena de flores. Lilas: blancas y violetas  y rosas formaban parte del exuberante envío, eran las flores de su jardín. Me dijo “es de parte  de la familia  Koessler”. Entre las flores una tarjeta  enviaba el mensaje: “gracias por la hermosa tarde que pasamos, gracias por respetar mis silencios y la espero otro día para compartir un té. Eva”.
En esta profesión de periodista son esos recuerdos que no se borran y que en estos casos no deben formar parte del pecado de omisión.

Fuente: http://www.desdeelsurnoticias.com.ar/index.php/especiales/historia-de-nuestra-gente/1781-bertha-koessler-ilg-la-mujer-que-dejo-escrita-la-tradicion-oral-del-pueblo-mapuche


miércoles, 12 de marzo de 2014

Las lanzas coloradas y la guerra de la Independencia Venezolana de Arturo Uslar Pietri

Las lanzas coloradas
de Arturo Uslar Pietri
LOSADA - 1977













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El venezolano Arturo Uslar Pietri (1906-2001) es uno de los nombres mayores de la literatura hispanoamericana; se lo considera el padre de la moderna novela histórica surgida en estas latitudes.‘Las lanzas coloradas’ (1931) es su obra más famosa, uno de esos clásicos que figuran en todos los manuales y que, por supuesto, muy pocos de nuestros escolares (y adultos) leen. Escrita durante una estancia en París y publicada por vez primera en España, le valió a su autor un éxito inmediato, que luego consolidaría merced a otras seis novelas, multitud de volúmenes de género diverso (destacando una amplia producción ensayística) y una columna de opinión que sostuvo por mucho tiempo, “Pizarrón”, muy estimada en su país.

Uslar Pietri escribió su novela a poco de que Rómulo Gallegos, compatriota suyo, señalara un hito literario con la publicación de su‘Doña Bárbara’ (1929), obra que se convertiría en la culminación de la narrativa regionalista, una corriente literaria de fuerte contenido simbólico que en las primeras décadas del siglo XX se ocupó de la singularidad latinoamericana. Sus mejores exponentes son las novelas ‘La vorágine’ (1924, del colombiano José Eustasio Rivera), ‘Don Segundo Sombra’ (1926, del argentino Ricardo Güiraldes) y la ya mencionada de Gallegos. La novela regionalista fluctúa entre un cierto folclorismo –descripción de tipos humanos característicos: el llanero venezolano, el cauchero colombiano, el gaucho argentino-, falto en todo caso del complaciente afán pintoresco que mucho lastraba la obra de autores precedentes; y, sobre todo, una concepción fatalista del hombre de estas tierras, sometido a su pesar a la inmensidad de un entorno agreste e implacable y convertido prácticamente en prolongación de las fuerzas ciegas de la naturaleza . La tendencia localista impregna buena parte de la novelística latinoamericana, lo que en muchos casos le enajena el interés del mundo de fuera. Uslar Pietri, sin desembarazarse del aprecio de lo vernáculo, optó por desmarcarse tanto del naturalismo paisajista y pintoresco como del regionalismo y sus resonancias alegóricas, especialmente aquella contraposición entre civilización y barbarie que le subyace (a modo de desarrollo del tema que el argentino Domingo Faustino Sarmiento planteara en su clásica novela ‘Facundo’, de 1845). El resultado es, al menos en el caso de la que reseño, una obra más apta al reconocimiento internacional.

‘Las lanzas coloradas’ tiene por contexto la guerra de independencia en lo que fuera la Capitanía General de Venezuela. En la breve extensión de la novela se condensa una variedad de personajes de distinta condición, destacando entre ellos el hacendado Fernando Fonta, joven soñador y de escaso temple, seducido por el idealismo de la causa independentista; y su brutal capataz, Presentación Campos, mulato fuerte, bravucón y de imponente presencia; ávido de acción y de gloria guerrera, Campos solivianta a los esclavos que dirige, destruye la hacienda y se pliega al ejército del general Boves, jefe realista famoso por su crueldad. Mientras Campos va en busca de la guerra y disfruta de sus atrocidades, el hacendado la padece. En compañía muy diversa –Fonta con sus dos amigos, uno de ellos un oficial inglés, Campos a la cabeza de los esclavos sublevados-, guiados por motivos contrapuestos, recorren ambos los amplios llanos venezolanos hasta toparse con los bandos en liza. La que hay es una guerra salvaje.Uslar Pietri no se va con medias tintas al representarla, pero tampoco hace de su novela libelo acusatorio ni folletín propagandístico. Lejos de formular discursos aleccionadores, se aplica a enfocar la lente en la violencia desatada, en la que los personajes no sirven más que de peones. El hombre que ha perdido su hacienda y cree muerta a su hermana, ese Fernando Fonta que en Caracas se uniera a los conspiradores que alentaban la instauración de la república, debe empuñar un arma cuando sus escasos arrestos se han extinguido. Por su parte, Campos,quien se ha unido al bando realista sólo por parecerle el más fuerte –y es que toda señal de debilidad lo asquea-, se luce en la refriega, complacido de enrojecer su lanza con la sangre del enemigo. No es la justicia de una causa o las iniquidades de su contraria lo que conduce la narración, en la parte medular, sino la ferocidad de la guerra y el salvajismo desbocado de los hombres del llano.

“La degollina se teje y desteje sañuda. Fúndense los montones de jinetes vertiginosos y las lanzas, como pájaros torpes, van rebotando en los pechos. Los gritos empavesan toda la atmósfera. Ya nadie es un hombre; cada cual es tan sólo una cosa fatal que sabe destruir, que quiere destruir, que no alienta sino para destruir”.

La figura señera de Bolívar se cierne a lo largo del relato como una sombra, como una obsesión, ominosa o esperanzadora según se trate de realistas o de patriotas. Nunca llega a tomar cuerpo, el Libertador, pero se presiente su significado. Es el hombre que ha encarnado la lucha por la emancipación y que, pese a no tener presencia material en la novela, pende sobre ella en correspondencia con su aura legendaria. No pueden Fonta y sus amigos verlo, han sido arrollados por los de Boves. Campos, el feroz pardo, herido de muerte, oye en su prisión los vivas al Libertador que se aproxima; desvaría, se enardece, quiere verlo…

“Viene. Aquel hombre que lo ha obsesionado. Que ha obsesionado toda la tierra de Venezuela. Está llegando. Va a pasar junto a él. Podrá verlo pasar a caballo. Haciendo un esfuerzo le verá la cara por entre las rejas del ventanillo.
“El griterío inunda las paredes, el techo, la sombra, y fatiga el delirio del herido. Siente el hervor de la sangre, de la sombra, de la tierra. Pasan como legiones de alas por el aire. Todo se estremece Comprende que está llegando algo que no a ver sino una vez en su vida. Afuera las voces llegan al paroxismo. Rueda, rueda y crece, crece como una rueda, y llega, llega. Se aproximan inminentemente. Resuenan junto a la pared. Llegan a la ventana. Estallan sobre ella”.

Un capítulo de: El día que mataron a Cafiero de Dalmiro Saenz y Sergio Joselovsky

EL DIA QUE MATARON A CAFIERO
de Dalmiro Saenz y Sergio Joselovsky

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CAPITULO 81
Desde que volvió de Malvinas, el Peloe jamás había contado lo que hizo, lo que vio, lo que vivió en las Islas.

Cuando le preguntábamos contestaba con evasivas, y, lapidario, decía “milicos cagones”, y “ya fue”.

La Guerra de Malvinas nos había dejado más de seiscientos muertos. Casi todos pibes de dieciocho años. Muy pocos militares de carrera.

Los milicos demostraron en la Guerra del Atlántico Sur un puñadito de cosas.

Que habían improvisado una guerra contra el –por entonces- tercer ejército del mundo.

Que estaban mal de la cabeza, por pergeñar una movida para perpetuarse en el poder.

Que no sabían nada de geopolítica. Ni de guerra.

Pero por sobre todas las cosas, dejaron bien demostrado que eran cobardes como pocos.

Si hasta soportaron estoicos, el reto de camarada del Jefe del Ejército enemigo, cuando les señaló que no se podía guerrear con las uñas tan limpitas.

A poco de culminada la batalla, llegaban las noticias: que la oficialidad se divertía estaqueando a nuestros pibes, que los dejaban desnudos en la noche castigados porque robaban comida, que robaban comida porque los tenían cagados de hambre, que el armamento utilizado era obsoleto e insuficiente, que las donaciones habían sido robadas, que aparecían en los kioscos chocolates que contenían cartas para los soldados, que al primer disparo la oficialidad se rindió ante el ejército británico.

El Ejército Argentino no demostró su hombría: en la historia sólo fueron valientes ante obreros patagónicos hambreados, tribus mapuches desarrapadas, o adolescentes idealistas mal armados.

En la primera batalla, se fueron a baraja. Ni siquiera habían sido capaces de evaluar quiénes jugarían a favor del enemigo. ¿O creían que Chile sería neutral, después de que por muy poquito, no le hicimos la guerra tres años antes?

Ahora sí, era el final de la Dictadura.

Después de la vergüenza de la Guerra, el llamado a elecciones.

Pero entonces descubriríamos que el horror de la guerra, había sido el menor de los horrores cometidos por esos salvajes. Descubrimos que en Argentina, por aquellos años, había habido campos de concentración, más de cien. Y que habían desaparecido a unos treinta mil jóvenes, quizás los mejores de su generación. Aún cuando no lo fueran.

También nos dejaron un modelo económico conservador que aún hoy pervive entre nosotros.

Lo único bueno que nos dejaron los milicos, es que por aquél entonces no podía escucharse música en inglés, y así explotó el rock nacional.

También, tras el desastre, nos dejaron en claro que el partido militar se había terminado, y que nunca más nadie se atrevería –en los próximos treinta años- a golpear la puerta de los cuarteles.

El Peloe necesitaba rehacer su vida, recomenzarla desde allí donde la había dejado.

Jamás nos había contado del hambre que pasó, ni de la noche a la intemperie estaqueado por atrapar, cuerear y asar para todos los que estaban en su trinchera, un corderito que se había perdido por el campo.

El Sargento que lo castigó le recriminó por ladrón, y le dijo que debía castigarlo ejemplarmente, porque era una vergüenza para el ejército y para el resto de los soldados. El Peloe, con la mirada clavada en el suelo, le dijo entre dientes

- con el hambre que teníamos, mis compañeros jamás van a olvidar el corderito asado que les conseguí.

No lo hubieran estaqueado, si los que estaban de testigos allí, no se hubieran reído. No eran más que chicos. El Sargento se volvió loco, cuando dos soldados eructaron, como muestra de todo lo que habían –por fin- comido.

Todo eso me lo contó una sola vez, después de los vinos y de la cabeza de vaca, cuando lo saqué del galpón. A solas.

Fue la única vez que habló sobre el tema.

Si se le preguntaba, contestaba con monosílabos.

Aprendimos a no preguntarle más.

Archivo Revista GENTE - Parte 1

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