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lunes, 1 de junio de 2020

Teoría Del Conocimiento De J. Hessen


miércoles, 9 de abril de 2014

Camus y su ironía profética

El auto en el que perdió la vida Albert Camus

“No conozco nada más idiota que morir en un accidente de auto”, dijo Albert Camus, un día antes de fallecer en un choque.

Encontrá los libros de Albert Camus en www.ayconstanza.com

La frase fue pronunciada por el famoso escritor francés el 3 de enero de 1960, cuando varios diarios europeos reportaron el fallecimiento en un accidente carretero del entonces afamado ciclista Fausto Coppi. La noticia fue desmentida horas después.

Al día siguiente, 4 de enero, Camus perdía la vida en un violento choque en la ruta de Borgoña. El accidente ocurrió cuando su amigo y editor Michel Gallimard conducía a gran velocidad su Facel Vega en una recta sin obstáculos y un neumático reventó. El Premio Nobel de Literatura 1957 iba a la derecha del conductor. "El encontronazo con un árbol fue tan violento que el vehículo se partió en tres pedazos, y Camus fue a parar a los asientos posteriores. La muerte del famoso escritor fue instantánea", contaba el corresponsal del periódico madrileño ABC en París, Federico García-Requena, en una crónica titulada "La muerte, imprevista y absurda, de Albert Camus".

El coche quedó tan destrozado que se tardó mucho tiempo en extraer el cadáver del escritor de entre los restos del coche. Gallimard, en cambio, fue trasladado grave al hospital y su esposa y su hija sufrieron tan sólo contusiones.


La huelga que mantenían desde hace días los medios de comunicación francesas hizo que la trágica noticia se divulgara muy tarde. Sin embargo, en cuanto se supo del accidente, la radio pública francesa, de acuerdo con las comisiones de huelga, decidió inmediatamente suspender su programa de música grabada, el único que transmitía en aquellos momentos, para rendir tributo al fallecido escritor.


Albert Camus (1913, Mondovi -actual Drean- Argelia) nació hace un siglo en el seno de una familia muy humilde de colonos franceses.

Su padre, excombatiente en la Guerra franco-prusiana, falleció en la Primera Guerra Mundial, sin apenas conocer a su hijo. Su madre, de origen menorquín, analfabeta y casi sordomuda, tuvo que limpiar muchas casas para sacar a sus dos hijos adelante.

Camus se crió pobre, aislado y febril en la colonia francesa. Alentado por sus profesores, se matriculó en Filosofía, aunque la tuberculosis le impidió finalizar sus estudios.


Fundó entonces una compañía de teatro, se afilió durante dos años al Partido Comunista y trabajó como periodista, antes de mudarse a París en 1940 para incorporarse a la redacción de "Paris-Soir" y ejercer como lector de textos en la editorial Gallimard.

Con 29 años publicó "El Extranjero", su novela más aplaudida y una reflexión en primera persona del singular sobre las consecuencias morales del asesinato y la indiferencia ante la muerte, que arranca con las indolentes frases: "Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé".

En los años siguientes escribió la obra de teatro "El Malentendido" y el ensayo "El Mito de Sísifo" que, junto con "Calígula", abundan sobre la "filosofía del absurdo". Camus parte de las influencias de los filósofos existencialistas Kierkegaard y Nietzsche para analizar el vano esfuerzo del ser humano por encontrar el significado de la vida.

En París, durante la ocupación nazi, militó en La Resistencia y fundó el periódico clandestino "Combat". Fue en esos años cuando conoció a su amante más célebre, la actriz española exiliada en Francia María Casares, hija de un presidente del Gobierno de la Segunda República Española.

Siempre repeinado y con un cigarrillo apoyado en la comisura de los labios, el llamado "Humphrey Bogart de la literatura" trabó amistad con el filósofo Jean-Paul Sartre en 1943, y mantuvo con él una relación de diez años que, tras la publicación del artículo "Les Temps Modernes", desembocaría en una agria batalla filosófica con marcado trasfondo político.

Aunque ambos pensadores se reivindicaban de izquierdas, Sartre defendía la violencia para alcanzar la revolución social mientras que Camus, acusado de estático, entendía que el fin no justifica los medios.

"Me decían que eran necesarios unos muertos para llegar a un mundo donde no se mataría", resumía Camus, que en 1957 y contra pronóstico ganó el Premio Nobel de Literatura. Tenía 44 años.

Entonces vivía ya instalado en el gran desgarro que le produjo la guerra de independencia de su Argelia natal (1954 y 1962).

Anhelaba que la tierra que le vio nacer, donde los atardeceres apacibles se mezclaban con los colores mediterráneos, dejara atrás el sistema colonial, pero sin desligarse de la Francia que educó su talento. Dos años antes de que terminara esa barbarie, Camus falleció, a los 46 años, al romperse el cuello en un accidente.

La muerte de Camus dejó viuda a su segunda esposa, Francine, y huérfanos a sus dos hijos gemelos, Jean y Catherine. Aunque conoció numerosas amantes, la verdadera mujer de su vida fue su bondadosa y esforzada madre, reconocen sus hijos.

Coincidiendo con el centenario de su nacimiento, la exposición "Albert Camus, ciudadano del mundo" de la Ciudad del Libro de Aix-en-Provence explora en diez ejes temáticos sus amistades, su lenguaje o sus rincones predilectos. Puede visitarse hasta el próximo 5 de enero en esa localidad de la costa mediterránea que tanto amó Albert Camus.

Quienes le conocieron, como el periodista Jean Daniel, fundador de "Le Nouvel Observateur" y amigo del Premio Nobel, dicen que "para saber lo que es un hombre feliz hay que haber visto a Camus delante del mar y el sol".

En base a EFE

miércoles, 4 de diciembre de 2013

El pendulo de Foucault de Umberto Eco

LIBRO NUEVO
El pendulo de Foucault 
de Umberto Eco 
Sudamericana para La Nacion 

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Cuando Internet es todavía un proyecto de futuro para los expertos y un sueño para los usuarios, tres intelectuales que trabajan en una editorial de Milán establecen contacto con autores interesasdos en las ciencias ocultas, las sociedades secretas y las conjuras cósmicas. Entre bromas y veras, y mezclando lo profesional con aspectos insólitos de sus vidas, estos hombres urden juntos un plan que dejará de ser un juego para convertirse en pesadilla. Después del éxito internacional de El nombre de la rosa, Umberto Eco quiso continuar explorando el mundo de la novela con esta obra, donde la intriga se une a un apasionante vieja hacia el mundo de los templarios.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

El Principe y otros escritos de Maquiavelo Version, prologo y notas de Esteban Molist Pol

El Principe y otros escritos 
de Maquiavelo 
Version, prologo y notas de
Esteban Molist Pol 
Ediciones Universales - Bogota 

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El príncipe es el primer clásico del pensamiento político moderno. Escrito en 1513 para "el Magnífico" Lorenzo de Médicis como un conjunto de reflexiones sobre el arte de conquistar y conservar el poder de un principado, ha sido referencia fundamental no sólo de estadistas sino de todos aquellos preocupados por los usos del poder a lo largo de la historia.
Con un conocimiento magistral de los hombres, Maquiavelo dirige al príncipe consejos sobre el comportamiento en cada una de las situaciones en las que se puede encontrar. Sus ideas políticas y militares acerca de cómo se adquieren los principados, cómo se mantienen y por qué se pierden son siempre concretas y de una claridad y contundencia admirables.
Esta nueva edición, con prólogo del profesor Carlos Floria, confirma la obra de Maquiavelo como uno de los grandes textos de la teoría política y, con más evidencia que nunca, la tremenda actualidad de su pensamiento.
El nuevo lector de El príncipe comprenderá la razón de su vigencia: por qué todavía hoy es el libro de cabecera de gobernantes y estrategas -y todos aquellos en puestos de responsabilidad- y cuál es la influencia que se proyecta hasta nuestros días.

lunes, 1 de julio de 2013

La Emoción. La filosofía de la infidelidad de Ricardo Campa

LIBRO NUEVO
La Emoción. La filosofía de la infidelidad
de Ricardo Campa
Editorial Sudamericana - bUENSO aIRES - 1988
Páginas: 348

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A MODO DE PROLOGO
«Quien piensa, obliga a pensar», escribió Voltaire en Frag­ments sur l'histoire. Tal podría ser el lema para un «Foro» que, al impulso de aires renovadores, sale en busca de cambios de men­talidad, de nuevos horizontes para el conocimiento de más ágiles caminos expresivos libres de envaramientos o huecas retóricas.

La renovación de las ideas, los avances técnicos y el progre­so nunca se ven malquistos por la imaginación creadora y el espíritu emprendedor; jamás llegan de manos de la rutina o de la pacatería. En cambio, por lo general, acompañan, sí, a quie­nes no arredra pensar por cuenta propia ni disentir.

En el campo científico, intelectual o artístico las novedades y avances obligan a revisiones y planteos, engendran dudas e incertidumbres, conflictos con lo tradicional recibido y proba­do; enfrentan enigmas y misterios de lo nuevo. No obstante, tales disposiciones -entre la nebulosa de lo intuido y el laberin­to de lo ignoto- configuran la dinámica visionaria de lo por venir.

A semejantes encuadres no escapan conceptos básicos de ciencia y técnica, de disciplinas especulativas o artes. Tampoco principios de cuño inmemorial, ideas directrices de remota tra­dición ni criterios mineralizados en los fundamentos de innúme­ras actividades del ayer y del hoy: algo así como un proceso de desentumecimiento.

Para alcanzar efectos desenmohecedores, la formalidad de congresos, simposios y conferencias no proporciona medios ági­les ni instrumentos adecuados. Se requiere la espontaneidad de un «Foro» de abiertas posibilidades que facilite y dé fluidez a la exposición, intercambio y circulación de nuevos enfoques y po­siciones; un «Foro» dispuesto al diálogo y a la divulgación de criterios, cuya originalidad no vacile en estremecer lo conven­cional de los saberes establecidos y vivifique los pensamientos que habrán de transferirse al siglo venidero, ya inmediato en expectativas y prieto en actitudes inéditas.
Atentos a estas hipotéticas proyecciones -sobre pautas del «Foro Europeo», de periódica convocatoria en el Viejo Mundo­ los miembros del Consejo de la «Fundación El Libro», por su­gerencia del Exmo. Sr. Director del Instituto Italiano de Cultu­ra en Argentina, Profesor Riccardo Campa, decidieron abrir un «Foro Americano» que inaugurará sus deliberaciones durante el transcurso de la "XIV Exposición Feria: El Libro - del autor al lector» y podrá repetirse cada año en venideras muestras bi­bliográficas.

Los planteos de actualización y libre discusión, estimados aptos para los objetivos del «Foro Americano», han determinado, asimismo, la elección de un ámbito temático general -«Las ideas del siglo XX- por las connotaciones que implica y las resonan­cias multidisciplinarias que despierta. Consecuentemente, den­tro de él, se ha propuesto como tema específico para la primera experiencia un intercambio de puntos de vista acerca de «La emoción», factor omnipresente puesto que, de cualquier activi­dad humana -creativa o no- se desprenden condicionamientos emocionales. Existe, por ejemplo, emoción estética: cada arte, cada instrumento expresivo opera acorde con ella. Hay emoción ética: manifestaciones de bondad o maldad, de justicia o injus­ticia, de honradez o delictuosidad. Entre tantas variantes, sus­citan matices reconocibles de fondo emotivo. Hay emoción re­ligiosa: la fe o el descreimiento, la piedad o la impiedad, etc., alimentan un número ínfimo de sus infinitas alternativas. Al margen del interminable inventario posible, cabe aún añadir que, cualquiera fuere el tipo de condicionamientos emocionales operantes, no han de descartarse las distintas reacciones provo­cadas por factores exógenos: la sorpresa, el contagio, las analo­gías entre estímulos diversos y dependencias culturales, además de otros. Sólo la inercia, la pasividad y la inoperancia recurren por vías retrógradas y negativas.

El aporte motor del proyectado «Foro», como queda dicho, se debe al Profesor Campa. Si un intelectual progresista de su enjundia ofrece modelos de análisis y discusión, no se aplica sólo a desplegar chisporroteos de fértil ingenio. De hecho, enhebra pensamientos e ideas cuyos efectos desconciertan o estimulan y, a veces, acercan a lo paradójico. Cuando afirma, por ejemplo, «la emoción sirve de fundamento al mito de la palabra», apunta concurrencias de lingüística, psicología, retórica, antropología y poesía. Cuando declara que «el equivalente de un nuevo fun­damento unitario del saber es el reflejo condicionado de la expe­riencia: la emoción», desconcierta con una audacia que, sin em­bargo, invita a penetrar en lo hondo de la ecuación enunciada. Si manifiesta que «la imponderabilidad del tiempo se refleja en la aparente movilidad de la emoción», encuentra la originalidad apareando órdenes independientes. Mientras que obliga a dete­nida meditación cuando sentencia que «la geometría es la emo­ción más intensa de la cultura occidental».

¿Cuánto de boutade encubren estos hallazgos expresivos? ¿Cuánto de profundos estímulos para repensar viejas cuestio­nes? ¿Cuánto de apertura de nuevos horizontes para pensado­res del mañana?

El «Foro Americano» es invitación a reflexionar con liber­tad, con sentido creador y dejando de lado resabios pesimistas. No ha de olvidarse con cuánta amargura Anatole France escri­bió en La Vie Littéraire I: «Se puede vivir sin pensar y, casi siempre, es así como se vive». Sin embargo, cuando circula una invitación como la presente, cuando se lanza la sugestión de re­pensar lo recibido con independencia y espontaneidad, se está en justo momento para la decisión y el compromiso: o se dejan de lado pereza, comodidades y apoltronamientos mentales o el indeciso quedará al margen de los tiempos nuevos porque la capacidad reactiva se le habrá esclerosado.

El repensar, en un encuentro como el del «Foro Americano», constituye tanto problema de fondo como de forma. La cuestión del contenido de ideas renovadas se acompaña de la envoltura lingüística de nominaciones y enunciaciones, de los usos y abu­sos del instrumento expresivo de que se vale el sujeto pensante, de las incursiones interdisciplinarias que acomete dentro de los respectivos parámetros. Mientras la literatura -valga por caso- juega con la condición multívoca del lenguaje y confiere a la palabra elasticidades semántica s provenidas de presiones subjetivas, caldeadas por la emoción y coloreadas por intencio­nes, sentimientos, idiosincrasia e intereses del hablante, la cien­cia exige del lenguaje distanciamiento objetivo y univocidad. Cada término científico ha de nombrar una cosa y sólo, una: con precisión, sin vaguedades ni rodeos; con claridad, sin equívocos; en acepción intergiversable, sin vibraciones subjetivas.

Resulta natural percibir oposición entre multivocidad y uni­vocidad; antinomia que, extensiva y discutiblemente, genera otro presunto par de opuestos: literatura v. ciencia. ¿Realmente es así? ¿Todo se presenta tan categórico y rotundo como para ignorar matices y gamas semánticas intermedias? Tal vez aún sean válidos los interrogantes del romántico Alfredo de Musset, formulados en Souvenir: «¿Qué es pues, justo Dios, el pensa­miento humano / y quien podrá amar la verdad, / si no existe alegría y dolor tan inconfundibles y ciertos / de los cuales al­guien no haya dudado?»

El «Foro Americano» podrá brindar ocasión para discurrir acerca de éstas y otras preguntas que -en las puertas del nuevo siglo- sería útil replantear.

Raúl H. Castagnino
Presidente de la Academia
Argentina de Letras

viernes, 7 de junio de 2013

Sirve Nadal responde Sócrates Del filósofo clásico al deportista de élite por Toni Nadal Y Pere Mas

LIBRO NUEVO /
Sirve Nadal responde Sócrates
Del filósofo clásico al deportista de élite
por Toni Nadal Y Pere Mas
DEBOLS!LLO - España - 2009

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La filosofía de vida de un campeón y de su maestro.
Rafa Nadal, uno de los fenómenos deportivos más sorprendentes de la historia, es sinónimo de éxito y de gloria, pero también de sencillez y de humildad. En estos últimos atributos, innatos y aprendidos, es donde reside la clave de su éxito. La figura de Toni Nadal, su tío y entrenador, tiene un valor indiscutible en la carrera del atleta, y su método se erige como uno de los pilares que sostienen al mejor tenista del mundo. En este libro se habla de filosofía y de deporte, de mitos y de realidad, de superación y realización personal, y se demuestra cómo una buena educación en valores unida al talento natural puede llevarnos hasta lo más alto.

Archivo Revista GENTE - Parte 1

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