lunes, 3 de febrero de 2014

Don Segundo Sombra recorre el mundo

"DON SEGUNDO SOMBRA" decidió abandonar un día San Antonio de Areco y recorrer nuevas sendas. Su inquietud no lo llevaba esta vez tras polvorientos caminos; iba a conquistar el "asfalto pueblerino": Confiado en la fuerza de su raza y de su tierra emprendió la aventura.
Muchos pueblos lo recibieron, por cierto que no físicamente pero sí, a través de su personificación literaria. Don Segundo Ramírez, el gaucho que sirvió de modelo a Güiraldes para su "Don Segundo Sombra", quedó en su pago y tal vez no haya alcanzado a escuchar los ecos de las andanzas de su sosías por el mundo.
Antes de comenzar la historia, conozcamos un poco al personaje. Para ello, una anécdota que refleja la sabiduría y agudeza gauchesca tan fielmente encarnadas por Don Segundo Sombra.
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"Don Segundo Sombra" es sorprendido
cuando se apronta a domar unos caballos
en la estancia "La Fe". Famoso como relator
de fogón reunía todas las virtudes
del gaucho y, como tal,
conocía todas las artes de su oficio.
Era el prototipo del legendario hombre
de campo.
UN KILO DE YERBA Y UN KILO DE AZÚCAR
En 1930, "Crítica" decidió enviar a uno de sus hombres a San Antonio de Areco para que realizara unas crónicas sobre "Don Segundo Sombra". La elección recayó en Diéguez, quien ni lerdo ni perezoso se dirigió al puesto "La Lechuza", de la estancia de don José Güiraldes, en busca de la imagen viviente de Don Segundo Sombra. Efectivamente, su olfato periodístico no lo había engañado Segundo Ramírez se encontraba en "La Fe" y prestó su ayuda durante varios días. Cuando la labor estuvo concluida, al periódico se le ocurrió corresponder con un regalo a la paciencia y tolerancia demostrada por don Segundo durante sus "insaciables interrogatorios" y sin meditarlo más, llegó hasta el puesto para preguntarle que prefería.
—Dígame, don Segundo, me marcho a la ciudad y quiero enviarle de allí un regalo. ¿Qué le gustaría más, un apero de Casimiro Gómez o un facón de plata?
—¿Se va ahorita no más?
—Sí, don Segundo.
—Entonces, ¿pasará por el pueblo?
—Claro...
—Bueno, olvide aperos y facones. Cuando llegue al pueblo compre un kilo de yerba y otro de azúcar y mándemelos, porque en cuanto usted se marche a la ciudad, no lo volveré a ver nunca más...

NO QUIERO ESTAR AHOGÁNDOME SIEMPRE
"Se está bien en un país definido, gracias al establecimiento justo de un ambiente. Pero ese también emigra de su ambiente y al revés de lo que sucede con todos los que la selva mata, es muerto por el poblado. No hay uno siquiera, unito, como dirían los serranos norteños, que se disponga a vivir de frente en su tierra y viva en su fuerza y su salud y optimismo. Esto no es un consejo, pero sí el sentimiento de un hombre que no quiere estarse ahogando siempre. No hay nación ni región que no pueda dar su canto, y la idea de que América no lo tenga potente y vencedor es algo que no entra en mis libros."
Este párrafo de una carta enviada por Ricardo Güiraldes a Héctor Eandi en 1927, en la que comentaba uno de sus cuentos del "Errante" explica y hace comprensible la gestación y triunfo de "Don Segundo Sombra".
Desde su aparición en 1926 hasta el presente, ha contado con entusiastas admiradores y vehementes críticos. Mediante notas, libros, comentarios y artículos, "Don Segundo" fue reverenciado y enjuiciado. Se lo situó y comparó al "Martín Fierro", se habló de una personalidad estilística nueva en la literatura de la época y con idéntica intensidad contó con censores que esgrimían argumentos de índole gramatical o que enfatizaban la ausencia de un planteamiento social, como el presentado por Hernández, "Don Segundo Sombra", mientras tanto, ajeno a discusiones gramaticales o planteos sociales, no se detiene a juzgar la "literaria lucha" de ambos bandos. Ve más allá de los "requiebros" o de las "censuras", prosigue su camino ya que "llegar no es para un resero más que un pretexto para partir". Y abandona su pampa, sus pagos. Nuevos horizontes se abren al paso de la tropilla. Europa recibe y lee a "Don Segundo Sombra" mientras Güiraldes sonríe frente a las aventuras viajeras de su hijo adoptivo, que lograron superar las suyas propias.
"Don Segundo" tiene su mejor defensa en su vivencia a través del tiempo, en esa perpetuidad vislumbrada por Leopoldo Lugones, que motivó no sólo su elogio sino también su "alternativa" para la consagración. Pese a los treinta y seis años transcurridos, a las nuevas corrientes literarias, a la evolución del hombre y a la vorágine moderna, "Don Segundo Sombra" conserva su frescura y actualidad. Su juventud eterna, basado en la autenticidad de sus personajes, en el conocimiento de su psicología, costumbres y medio-ambiente, crea las condiciones necesarias capaces de reconocer su vigencia y el arte que irradian sus páginas,
Ante el juicio de los "entendidos", nada mejor que anteponer la opinión anónima de uno de esos gauchos a los que Güiraldes amó y tomó por ejemplo para escribir su historia.

"ASÍ SOMOJ NOSOTROJ"
Cuando se inauguró el museo dedicado a Ricardo Güiraldes, numeroso público se congregó en el "pago de Areco". Uno de los visitantes, se acercó a un paisano que merodeaba por el lugar y le preguntó;
—¿Ha leído "Don Segundo Sombra"?
—Despacito no más.. .
—¿Y qué le pareció?
Frente a la pregunta del pueblero, el paisano quedó pensativo, tratando de hilvanar una respuesta. Finalmente, contestó:
—Nada, así somoj nosotroj...
La contestación del criollo de Areco no necesita comentarios. Habla a las claras del realismo y similitud que guardan los personajes de "Don Segundo Sombra" con los auténticos habitantes de la pampa.
Ricardo Güiraldes triunfó a través de su identificación con el medio pampeano y su morador. Esta mancomunación reflejada a través de toda su obra literaria, aún en aquellos libros cuyo tema no es específicamente gauchesco, culmina en su "Don Segundo Sombra".
En una carta dirigida a Valèrey Larbaud, en 1926, que acompañaba a un ejemplar de "Don Segundo", Güiraldes expresaba: "Don Segundo", entre otras intenciones, tiene la de reclamar para mí el título de discípulo literario del gaucho. Sé qué influencias he sufrido de parte de escritores que quiero y no las niego, pero deseaba hacer esta pequeña justicia. En mí han podido más, por ser primeros y cercanos, los relatos y diálogos que he oído de chico y con imborrable emoción, que las amplificaciones intelectuales y sobre todo de expresión que estas emociones han sufrido con mi cultura. No me explico bien. Hay una semilla primera, y si en su desarrollo intervienen fuerzas exteriores, el principio vital del arbolito es el mismo de la semilla".
El muchacho andariego que recorrió medio mundo, cuyas inquietudes lo obligaron a fondear en París atraído por el brillo de las letras francesas, finalmente claudicó y fue absorbido por su propia tierra: "Primero su obra sale de usted y no de indigestiones literarias. ¡Que lejos estamos de aquel aceite de castor con que los profesores nos llenan de chicos la cabeza! Yo entiendo el patriotismo o el localismo así: facultad de querer lo que nos es habitual y de ver en lo cotidiano virtudes susceptibles de exaltarse. Los que van a buscar fuera de ellos y de su ambiente el sujeto de sus obras, no tienen en sí cariño. Claro que el tango debía ser para usted un poderoso trampolín. Además, entre nosotros, estamos casi obligados a optar entre tres cosas: o ser gauchos, o ser compadritos o ser europeizados sin caracú". (Ricardo Güiraldes a Enrique González Tuñón, con motivo de la aparición de su libro "Tangos", en 1926.)
La gloria llegó para Güiraldes por medio de su personaje "Don Segundo", exponente de las virtudes gauchescas, de la simple pero trascendental filosofía autóctona, basada en la libertad defendida celosamente y que los mueve a rebelarse cuando lo establecido deteriora o vulnera su dignidad.
A través de su lectura, la pampa golpea colorida y vibrante, áspera y dura. Hombres, naturaleza y animales, vibran llenos de vida y color. El lector siente la tierra arisca o el aire a pleno rostro, se emociona y asombra frente a la doma o el rodeo, comparte los azares del andar de los reseros, su entusiasmo por la riña de gallos o las carreras cuadreras. Toda la pampa revive en sus páginas, sus supersticiones, sus pueblecitos perdidos, los paisajes solitarios y la inmensidad de su camino. El lector cae preso finalmente de la atracción de sus misterios, del coraje de sus hijos, de la resignación fatalista del criollo y su estoicismo frente a la adversidad, y, finalmente, se identifica y conmueve en la figura del "gauchito" que se hace gaucho a la sombra de su padrino y maestro, "Don Segundo".
Pero esta es otra historia, diría Güiraldes, quien repetía a menudo esta frase de Kipling. Lo cierto es que "Don Segundo Sombra" decidió descubrir nuevas tierras y sus experiencias viajeras se concretaron allá por 1927.


"DON SEGUNDO" HABLA OTROS IDIOMAS
"Don Segundo Sombra" inicia su aprendizaje en "idisch". El diario israelita "Die Presse" lo edita en Buenos Aires, en 1927, como folletín. A partir de este momento la obra de Güiraldes comienza a recorrer el mundo.
Es traducido al holandés en 1930, con ilustraciones de Alberto Güiraldes.
En Francia, "La Nouvelle Revue Francaise" lo edita por primera vez en 1932, corriendo su traducción por cuenta de Marcelle Auclair. Esta escritora francesa, cuya infancia y adolescencia transcurrió en América —traductora de numerosas obras en español, entre ellas "Bodas de Sangre", de García Lorca—, supo brindar al público de su patria una fiel versión de "Don Segundo Sombra". Colaboraron en la revisión del texto J. Supervielle y Jean Prevóst. "Don Segundo Sombra" en francés resulta una de las traducciones más fidedignas al original.
En 1935, casi simultáneamente, "Don Segundo" invade Londres y Nueva York. Harriet de Onís es su intérprete. Estas ediciones incluyen un pequeño glosario de términos, y la norteamericana lleva ilustraciones de Howard Willard. En Inglaterra, es presentada por la Oxford University Press, y en 1948 reimpresa por "Penguin Books" en formato pequeño, de las llamadas "ediciones de bolsillo".
Las dos ediciones en inglés son prologadas por Waldo Frank, quien expresa: "Aunque parezca extraño, "Don segundo Sombra" ocupa en la literatura argentina el puesto que "Huckleberry Finn" en los Estados Unidos". Ambos describen aventuras emocionantes, relatos cuyo espíritu infantil los hace interesantísimos, ya que cada uno es trasunto fiel del medio y la época en que esos niños vivieron. Ambos libros revisten valor documental porque dan idea clara de sus ambientes, y si las diferencias son enormes, estas se fundan en las que existieron entre nuestro Norte América y la Argentina primitivas".
Santiago Cúneo, comenta desde Minneapolis, la opinión del público norteamericano con respecto a "Don Segundo": "El lector estadounidense descubre que "Don Segundo Sombra" es un gaucho símbolo hecho con los jirones de muchos gauchos argentinos. No es tan sólo una figura legendaria, es también una persona real por lo verosímil. Es la expresión quintaesenciada de un mundo mágico y telúrico que marca una etapa de la evolución cultural argentina. Es añoranza y recuerdo de una época pasada, es lo que precede a la chacra, es la vida de la pampa con más paisanos que gringos. Es la exaltación de una noble realidad, es el gaucho que los buenos argentinos llevan dentro de sí 'sacramente, como la custodia lleva a la hostia' ".
Con el título de "Zhavá Semé" es presentado en Praga, en 1936, "Don Segundo Sombra". Posteriormente, se traduce al italiano y portugués. La primera edición portuguesa —traducida por Augusto Mayer— se realiza en Lisboa, en 1940, y es reimpreso en 1952 por el Ministerio de Relaciones Exteriores Brasileño. En 1961, "Don Segundo" traspasó la "cortina de hierro" y llevó su canto hasta Moscú. Este es el último "viaje", aunque seguramente sus andanzas se extenderán a todos los pagos del mundo y todos los surcos conocerán el paso de su tropilla. "Don Segundo Sombra", embajador incansable, será recibido por todos los senderos, comulgará en todos los pueblos y dejará en cada uno de ellos un retazo de la pampa. Vale decir que el ruso no será el último idioma que conozca esta obra.

DON SEGUNDO Y SUS HERMANOS
"Don Segundo", no fue hijo único. Ricardo Güiraldes creó una numerosa familia literaria. Varios de sus libros fueron publicados después de su muerte, otros permanecen inéditos o casi desconocidos, como el caso de "El Sendero" —su diario íntimo, que sólo fue abandonado por el poeta dos días antes de su fallecimiento—, cuya publicación, realizada en 1932, en Holanda, fue limitada y fuera de comercio.
En estos días de octubre, "Don Segundo y sus hermanos" volverán a reunirse por medio de la edición completa de las obras de Ricardo Güiraldes, pero antes de referirnos con más amplitud a este "reencuentro", retrocedamos al pasado para conocer sus orígenes y la vida del progenitor.
Ricardo Güiraldes nació en Buenos Aires, en 1886. Un año más tarde su familia se trasladó a Europa, donde permaneció varios años. A partir de 1894 la vida del futuro escritor transcurre en la estancia "La Porteña" y en la quinta que poseen sus padres en Caballito; al concluir sus estudios secundarios, ingresa en Arquitectura y luego en Derecho, pero no concluye ninguna de las dos carreras.
Sus inquietudes le encaminan nuevamente, en 1910 a Europa. Recorre Italia, Grecia, Alemania, Rusia y la India y, finalmente, se instala en París, en el "atelier" del escultor Alberto Lagos. Casi dos años permanece en Francia, y es aquí donde se inician sus relaciones con numerosas personalidades del medio literario de la época.
De vuelta en Buenos Aires, comienza a escribir poemas, en los que se advierten el influjo francés e inclusive la influencia de Jules Lafergue. En 1913, "Caras y Caretas" le publica varios cuentos, y comienza la redacción de "Raucho" —novela autobiográfica—. A partir de 1915, Ricardo Güiraldes activa su producción literaria. Durante ese año son publicados "El Cencerro de Plata" y "Cuentos de Muerte y Sangre"; la crítica, en general, se ensaña duramente con los poemas de "El Cencerro de Plata", a las que adjudica influencias de las tendencias literarias francesas del momento: cubismo, fantasismo, intimismo, etc. Casi la totalidad de ambas ediciones fueron arrojadas por Güiraldes a un pozo de la estancia "La Porteña" .
Poco después, emprendió un viaje por la costa del Pacífico; conoce Cuba y Jamaica, e inicia una serie de notas que más tarde constituirán su novela "Xamaica". En mayo de 1918, se edita bajo el título de "Un idilio de estación" la novela corta conocida ulteriormente como "Rosaura", y presta su colaboración al periódico "La Nota". Viaja nuevamente a Europa en 1919, donde concluye "Xamaica" y estrecha su amistad con Larbaud, Remains, Fargues, Saint-Leger y otros; también escribe numerosos poemas que fueron agrupados en "Pampa" después de su muerte.
Viajero y escritor incansable, vuelve a sus pagos en 1920 con nuevas ideas y renovados bríos. Nacen así sus "Poemas Solitarios", a los que le suceden en 1923 los "Poemas Místicos". Además colabora periodísticamente en "La Nación" y "Plus Ultra", y alterna sus tareas literarias con la pintura y el dibujo, que llenan sus escasos momentos de ocio en San Antonio de Areco.
Conjuntamente con Jorge Luis Borges, Pablo Rojas Paz y Brandan Caraffa, funda en 1924 la revista "Proa" y se relaciona con el grupo Florida del periódico "Martín Fierro". A comienzos de 1925 comienza la redacción de "Don Segundo Sombra" —ya proyectado e iniciado en París, en 1919—. Al año siguiente es editado "Don Segundo Sombra", por el que recibe el Primer Premio Nacional de Literatura, reconocimiento ya anticipado por las críticas de Leopoldo Lugones, Guillermo de Torre, Alejandro Korn, etcétera.
De nuevo en París, en 1927, bosqueja un libro de poemas, agrupados luego de su muerte bajo el título de "El Libro Bravo", y continúa las notas íntimas, editadas postumamente por Adelina del Carril como "El Sendero", en Holanda, 1932.
El 8 de octubre de 1927, a los 41 años de edad, fallece en Francia, siendo enterrado el 13 de noviembre del mismo año en su "pago de Areco", según su voluntad.

LAS OBRAS COMPLETAS DE RICARDO GÜIRALDES
Como anticipáramos precedentemente, en estos días aparecerán las obras completas de Ricardo Güiraldes. La edición abarcará no sólo la publicación de sus libros, sino también la presentación de veintiocho cartas —algunas inéditas—, que sin lugar a dudas interesarán por su contenido histórico y literario. En las cartas destinadas a sus amigos —Valèrey Larbaud, Juan Carlos Dávalos, Juana de Ibarbourou, Francisco Contreras, Jorge Luis Borges, Raúl y Enrique González Tuñón, Victoria Ocampo, Jules Supervielle, Héctor Eandi, etc.—, el lector descubrirá el mundo íntimo del escritor pampeano, tantas veces vislumbrado a través de las páginas de sus libros. Esta edición de las obras de Güiraldes, única realizada en el país (solamente fue editada una similar en Madrid, en 1930). contiene catorce notas y ocho apuntes, numerosas críticas y veinticuatro estudios y comentarios publicados por el autor de "Don Segundo Sombra" en "Proa", "Martín Fierro", "La Nota", etc. La edición es prologada por Luis Fernández y el apéndice documental y la bibliografía pertenecen a Horacio J. Becco.
Mientras tanto, "Don Segundo Sombra" conquista nuevos laureles. Una reciente encuesta, lo señala como la obra latinoamericana de mayor difusión en Europa —el segundo puesto es ocupado por "Hijo de Ladrón", del chileno-argentino, Manuel Rojas.
En Rumania, la "Editura Pentru" prepara su traducción, y en los próximos días será conocida la versión yugoslava. Asimismo, en América, la colectividad estoniana residente en Toronto, Canadá, ha presentado en los primeros meses del año en curso una edición de "Don Segundo Sombra".
También en Cuba, se ha difundido la obra de Güiraldes, por medio de una reciente publicación auspiciada por la "Biblioteca del Pueblo" y realizada por la "Imprenta Nacional de Cuba".

"DAR AL CRIOLLO LO QUE ES DEL CRIOLLO"
A Ricardo Güiraldes, escritor pampeano y gaucho de ley, le corresponde estas andanzas de "dentro y fuera del pago", y para ello, nada mejor que sus propias palabras.
En cierta oportunidad, el periódico "Martín Fierro" .organizó una encuesta sobre la existencia de una mentalidad y sensibilidad argentinas y sus características. La contestación de Güiraldes fue la siguiente: "Sí, hay una sensibilidad y una mentalidad argentinas. Si no fuera así no tendríamos razón de ser, sino como terreno baldío vendible en lotes. ¿Estamos en un momento de transacción y de amorfismo? Desde el colegio tengo metido en la cabeza que "estar" no es "ser". Además, pienso que si nada existiera en nosotros, sería nuestra obligación el crear valores por la ley moral del amor y por la ley física de terror al vacío".
Entrando en detalle, refirió así sus características en un "pequeño balance".
ACTIVO
Poder de asimilación. 
Hospitalidad.
Individualismo. 
Desinterés, generosidad. 
Sentido crítico. 
Fe en sí mismo. 
Audacia. 
Orgullo por las propias virtudes. .
Simpatía. 
Culto del coraje. 
Culto de la amistad y de la viveza. PASIVO
Imitación, fonografismo.
Autodestrucción por abandono.
Suficiencia personal.
Prodigalidad, despilfarro.
Engreimiento.
Agresividad.
Vanidad por aspectos exteriores.
Versatilidad
Compadrada.
Astucia, desconfianza.
Antagonismo entre los sexos.
CONSEJO: Conserve su izquierda.

"Esta clasificación, rudimentaria, es arbitraria porque es clasificación. Dentro del convencionalismo humano sepamos dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Dentro de las características mentales y emocionales del argentino, sepamos dar al hombre lo que es del hombre y al criollo lo que es del criollo. Y perdónenme mi tono afirmativo, por las razones atávicas que tal vez me lo imponen:
El que de firmeza es firme, 
lleva consigo un caudal; 
lo mismo afirma una cosa
que se le afirma a un bagual".

Don Segundo Sombra
recorre el mundo
Revista Vea y Lea
1962
Mabel Figueroa (Fuente)

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Libertad Leblanc, Yuyito Gonzalez, Carlos Monzón... Años 90

Revista Caras N°583 18 Marzo 1993  COMPRALA EN  http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-677807997-revista-caras-n583-18-marzo-1993-mo...