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Memoria falsa de Ignacio Apolo

Memoria falsa de Ignacio Apolo
Atlantida - Argentina - 1996
Primera edicion













COMPRALO EN http://www.ayconstanza.com/drama/memoria-falsa-de-ignacio-apolo/


Presentación de Memoria Falsa
por Martín Kohan  (Fundación Banco Patricios, septiembre de 1996)

Si una mujer desaparece en Buenos Aires un día de junio de 1994, lo que se supone que hay que hacer es denunciar el hecho en una comisaría, publicar su foto en la página de búsqueda de paraderos del diario Clarín, o armar una escena de relativo patetismo en el programa de Mauro Viale. Algo de todo esto ocurre en Memoria Falsa desde que se sabe que, el 30 de junio de 1994, “Soledad desapareció”. Pero la historia se acumula también en las palabras, y la historia acumulada en la palabra “desaparecido” provoca otro tipo de resonancias y convoca otro tipo de escenas. Son casi dos diccionarios diferentes, por cierto: uno para junio de 1994; otro para, por ejemplo, junio de 1978. Sólo que esta novela ha sido escrita a partir del entrecruzamiento de esos dos diccionarios, evitando –y cuestionando- la premisa de su disociación.

La historia que cuenta Ignacio Apolo ocurre en Buenos Aires en los años noventa, y es, decididamente, una historia de estos tiempos. Pero la particularidad de Memoria Falsa está en la forma en que aquellos otros sentidos, los que nos remiten a la década del setenta, comienzan a impregnar el relato de la desaparición de Soledad y hacen que en esta historia resuene todo el tiempo otra. Memoria Falsa nos advierte que el pasado corre siempre el riesgo de convertirse en un bloque del programa “Siglo XX Cambalache”: congelado en el género del documental y sujeto a las conclusiones moralizantes de Teté Coustarot. Pero entonces se apunta a otra cosa: a hacer que el pasado funcione como un eco que, quienes sepan oír, percibirán en el presente. Continuar lectura en http://www.ayconstanza.com/drama/memoria-falsa-de-ignacio-apolo/

Los Libros de tu Infancia: Colección el país de los cuentos Froebel - Kan


Colección el país de los cuentos. 
Froebel - Kan 
Ilustraciones de Rose Art Studios

A LA VENTA EN 


Sobre estos libros hemos leido un bello post en http://www.retrocultura.cl/libros-de-cuentos-infantiles-froebel-kan/ que dice:

Cuando pienso en textos para niños ochenteros, siempre se me vienen a la mente los libros infantiles con hologramas de Froebel Kan.
Hay tanto que decir de ellos, con un perfecto encuadernado y con una portada en 3D, nos trasladaban al recorrer sus páginas a cada una de las historias que escuchábamos en el colegio y en el jardín… El libro no contaba con ilustraciones, contaba con fotografías de muñequitos de genero, recreando cada una de las escenas de los cuentos… La marca “Froebel Kan” , autora de estas joyas, es una compañía editorial japonesa, dedicada a los productos para niños




Padre Rico, Padre Pobre por Robert T. Kiyosaki con Sharon L. Lechter

Padre Rico, Padre Pobre por Robert T. Kiyosaki con Sharon L. Lechter 

+INFO Y CONTRATAPA en http://www.ayconstanza.com/deportes-recreacion-hobbies/la-aviacion-cronica-ilustrada/

Casi todo lo que hemos aprendido sobre el dinero se lo debemos a nuestros padres… Por ese motivo, nos desempeñamos laboral y financieramente de acuerdo con esquemas que perpetúan patrones de conducta casi siempre perjudiciales en términos monetarios… Los padres pobres aconsejan a sus hijos que se apliquen y es tudien, pero, por lo general, la escuela no prepara para lidiar con los asuntos relacionados con el dinero… Para superar una mentalidad de pobre, este libro derriba mitos y falsas creencias sobre el mundo financiero, y nos ayuda a descubrir el genio económico que llevamos dentro y a pensar en el dinero como lo hacen los ricos… Una guia indispensable para entender las finanzas y sacarles partido. Lo que los ricos enseñan a sus hijos del dinero¡¡¡y la clase media no!!!

Recuerdo de la muerte de Miguel Bonasso - Edición definitiva

Recuerdo de la muerte de Miguel Bonasso 
Edición definitiva
Planeta - Argentina - 2011
COMO NUEVO 

538 paginas
COMPRALO EN http://www.ayconstanza.com/drama/recuerdo-de-la-muerte-de-miguel-bonasso-edicion-definitiva/

Fue el primer libro que contó la intimidad del horror vivido en la Escuela de Mecánica de la Armada. Antes que el Nunca Más. Sus argumentos fueron usados tanto por la defensa como por la fiscalía -indudablemente con lecturas distintas- en los juicios a la última dictadura militar. Los testimonios brindados en el libro fueron corroborados, uno a uno, en la Justicia. Mientras tanto, en 1988, la International Crime Writers Association le dio el Premio Rodolfo Walsh a la mejor narración testimonial de tema criminal. Eso fue, eso es, eso será siempre Recuerdo de la muerte. El concepto de Miguel Bonasso, su autor, era claro: no quería matar por segunda vez a los compañeros muertos a manos de los militares. 
Bonasso había postergado totalmente la literatura por su militancia política. Desde adolescente tuvo una muy fuerte vocación narrativa. Comenzó a escribir una novela a principios de los `60, con poco más de veinte años. Esa novela frustrada -”y seguramente quemada por mí”, dice con una sonrisa- se iba a llamar De sabihondos y suicidas. Después hubo una segunda novela, sin título, que escribió a comienzos de los años `70. Muy poco tiempo después de terminarla, ingresó a la Juventud Peronista y a Montoneros de una manera orgánica. “Allí se suspendió mi actividad literaria hasta 1979, después de la gran derrota, en el exilio, después de mi ruptura con Montoneros.” En ese momento, dos coincidencias lo unieron con el que iba a ser su personaje, Jaime Dri: la ruptura con la conducción de Mario Firmenich y el exilio en México. 
“Yo había organizado la conferencia de prensa sobre la fuga del Pelado Dri en París, en la cual estuvo Mitterrand. Su historia me conmovió por todo lo que, dentro de la propia historia de la represión y el terrorismo de Estado, significaba la ESMA”, recuerda Bonasso. La ESMA y lo perverso de reducir a esclavitud el trabajo intelectual de los detenidos allí. La ESMA y ese proyecto diabólico de Massera de usar a sus propios prisioneros (gente de cuya vida y muerte era dueño y señor) para su proyecto político de retomar el poder sucediendo a la dictadura militar como presidente seudoconstitucional.
Y esa historia, allá en los orígenes de suponerla una novela, es poseedora de otra historia que tiene que ver con quién la escribiría. Durante algún tiempo Bonasso estuvo hablando con Gabriel García Márquez para que fuera él quien narrara la odisea de Dri. “Traté de convencerlo, pero era algo absurdo, ya que si bien podría haber contado maravillosamente la historia, le faltaba la temperatura, el conocimiento cabal del contexto nacional y militante”. Bonasso también había pensado en hacer un guión para que lo filmara Francesco Rosi. Pero al tiempo, cuando vio que no pasaba nada con Gabo ni con Rosi, Bonasso le dijo a Dri: “La voy a escribir yo”. 
La escritura funcionó como tabla de salvación para Bonasso. “Me permitió salir de una derrota devastadora que me había dejado muy mal, un momento en el cual me sentía más acompañado de los muertos que de los vivos, siendo un hombre de treinta y pico de años. Esa cosa terrible de la muerte de los compañeros, del exilio, de la soledad, de la derrota, fue conjurado al sentarme a escribir, al poder unir en una misma propuesta existencial lo que era mi historia militante, la historia de nuestra generación, la denuncia del terrorismo de Estado que era necesario denunciar (vale aclarar que corría 1980, la dictadura aún estaba en el poder). Sirvió para recuperarme a mí mismo, rehacer mi vida, proyectarla a futuro. Con esa novela pude recuperar esa vocación que tuve que dejar en los momentos más álgidos de la militancia y volver a enlazarla con mi vida.”
Cuando decidió escribirla, Bonasso tuvo frente a sí muchos caminos a seguir. Una vez terminada la novela, algunos escritores le criticaron que no hubiera sido tan calvinista como otros narradores de no-ficción, que se metiera en la subjetividad de los represores y de los compañeros, que buceara en la vida de ellos. “Yo entendí que había ciertas claves inconscientes que sólo podía explorarlas a través de la novela, de la cosa psicológica, no de la descripción sociológica y de testimonios de la denuncia. A eso tengo que atribuir el éxito que tuvo Recuerdo de la muerte a lo largo de los años: la gente se acerca a la realidad que fue el terrorismo de Estado en la Argentina no sólo desde el punto de vista racional, sino también desde el punto de vista inconsciente, afectivo, del corazón, de los sueños, de las pesadillas, del terror. Quería llegar a la afectividad de la gente, y, sobre todo, a las nuevas generaciones que no habían vivido esa historia.”
En estos catorce años que van desde la primera edición de Recuerdo de la muerte a su reciente “edición definitiva”, millones de personas pudieron entender cómo puede contarse, desde la literatura, un suceso tan nefasto para también millones de personas. Entre esos lectores, por supuesto, había militares y montoneros. Muchos de ellos protestaron en privado por lo que Bonasso había contado. Varios de esos reproches se perdieron para siempre en el silencio. Entre los que escuchó, Bonasso recuerda uno: “Roberto Perdía y Fernando Vaca Narvaja llegaron a visitarme un día a México para decirme que el libro no explicaba cabalmente las causas de nuestra lucha y mostraba, en cambio, el momento estricto de una guerra de aparatos, el de Montoneros y el represor. Yo les dije que mi obligación no era dar explicaciones. Que el que debía darlas era Firmenich”. Bonasso (su obligación) cumplió.
Miguel Russo, fuente: http://www.pagina12.com.ar/1998/suple/radar/junio/98-06-07/pagina3.htm


Cementerio de animales de Stephen King

Church estaba allí otra vez, como Louis Creed temía y deseaba. Porque su hijita Ellie le había encomendado que cuidara del gato, y Church había muerto atropellado. Louis lo había comprobado: el gato estaba muerto, incluso lo había enterrado más allá del Cementerio de animales. Sin embargo, Church había regresado, y sus ojos eran más crueles y perversos que antes. Pero volvía a estar allí y Ellie no lo lamentaría. Louis Creed sí lo lamentaría. Porque más allá del cementerio de animales, más allá de la valla de troncos que nadie se atrevía a trasponer, más allá de los cuarenta y cinco escalones, el maligno poder del antiguo cementerio indio le reclamaba con macabra avidez...



El Resplandor de Stephen King

REDRUM. Esa es la palabra que Danny había visto en el espejo. Y aunque no sabía leer, entendió que era un mensaje de horror. Danny tenía cinco años. Y a esa edad pocos niños saben que los espejos invierten las imágenes y menos aún saben diferenciar entre realidad y fantasía. Pero Danny tenía pruebas de que sus fantasías rel acionadas con el resplandor del espejo acabarían cumpliéndose: REDRUM… MURDER, asesinato. Pero su padre necesitaba aquel trabajo en el hotel. Danny sabía que su madre pensaba en el divorcio y que su padre se obsesionaba con algo muy malo, tan malo como la muerte y el suicidio. Sí, su padre necesitaba aceptar la propuesta de cuidar de aquel hotel de lujo de más de cien habitaciones, aislado por la nieve durante seis meses. Hasta el deshielo iban a estar solos.

El resplandor de Stephen King a la venta en http://www.ayconstanza.com/ficcion/el-resplandor-de-stephen-king/

El pene de Rasputín

Rasputin y las mujeres de Rene Fulop-Miller

--------------------------Cuando Rasputín fue asesinado por un grupo de aristócratas en 1916, con el fin de festejar su muerte se le cortó el pene y se lo guardó como trofeo, antes de quemar su cuerpo.
El miembro permaneció en la clandestinidad hasta 1967 cuando una anciana parisina reveló el secreto que había guardado durante años en una caja de madera. Tras unas serie de pruebas se comprobó que efectivamente era el miembro de Rasputín y fue comprado por 8000 dólares por el museo erótico de San Petersburgo.
Los rumores populares decían que el pene de Rasputín medía originalmente unos 40 centímetros, pero sólo se conservan 28.5 centímetros. Dicen que una parte quedó en el cuerpo de Rasputín al momento de la castración, y que otra parte desapareció tras una supuesta mordida producida por un perro.
El miembro es una de las reliquias "estrella" que expone el Museo de San Petersburgo y aún le adjudican poderes milagrosos, entre ellos, sanar a los hombres de la impotencia por el sólo hecho de mirarlo una vez.

La desconocida del Plata de Paulina Movsichoff

La desconocida del Plata de Paulina Movsichoff
Alcion Editora - Cordoba - 2011
COMO NUEVO

COMPRALO EN http://www.ayconstanza.com/drama/la-desconocida-del-plata-de-paulina-movsichoff/

La desconocida del Plata" de Paulina Movsichoff- Leonor Calvera


Este es un libro simple y complejo a la vez. ¿Por qué? Para tratar de fundamentar esta aseveración, en apariencia contradictoria, daremos un largo rodeo hasta llegar a enfrentarnos con “La desconocida del Plata” de Paulina Movsichoff- 
En un curioso afán de simplificación, los orientales trataron de sistematizar las relaciones humanas que se muestran en la literatura. Esa búsqueda dio finalmente la suma de treinta y nueve núcleos posibles. El esposo engañado, la separación de los amantes, la muerte de un ser querido, la defensa del honor, el afecto llevado hasta el propio sacrificio, resultaron algunos de los nudos dramáticos. La relación madre e hija no fue ni siquiera medianamente contemplada.
La situación de inexistencia de esa relación fundamental se repite en uno y otro tiempo hasta llegar a nuestros días. Varias razones conspiran para ese retaceo, ese ocultamiento que, paradójicamente, pone de relieve su importancia.
En primer lugar, encontramos que sobre esta relación se acumulan de manera significativa los mitos derivados de la exclusión de la mujer del escenario público. Quizá el primero de ellos sea la simbología anexada a la madre histórica. No es difícil llegar a las etapas primeras de la civilización donde nos encontramos con la figura de la Gran Madre. Una figura que seduce tanto como atemoriza, que acumula en sí los peores miedos viriles. 
Es la diosa potente cuyas representaciones primigenias encontramos bajo la forma que se dio en llamar Venus esteatopigias. Es la dadora indiscutida de la vida y, en ocasiones, de los dones de la cultura. Es la diosa en forma de serpiente que alborea en todos los relatos originales. Pero también es la diosa que custodia los portales de la muerte. Esta dualidad, esta fascinación unida al temor marcará cada uno de los niveles de la dominación patriarcal.

De este modo el peso del mito confundirá una y otra vez a la mujer con la reproductora biológica, dando lugar a una mística femenina que no tiene paralelos. Una mística que ha obrado como una telaraña para mantener al género alejado de un ejercicio pleno de sus potencias así como de la verdadera comprensión de sus cualidades. Hubo que esperar a estas últimas décadas para que comenzaran a tratarse en profundidad la psicología de la mujer y su estar en el mundo como algo distinto al reverso de lo masculino que le fuera asignado tradicionalmente.
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Cinturón de castidad de Maruja Barrig

Cinturón de castidad 
de Maruja Barrig 
La mujer de la clase media en el Perú
Mosca Azul Editores - Lima - 1979

+INFO Y FOTOS EN 
http://www.ayconstanza.com/antropologia/cinturon-de-castidad-de-maruja-barrig-la-mujer-de-la-clase-media-en-el-peru/

Cinturón de castidad: 25 años después
por Rocío Silva Santisteban
La Insignia. Perú, diciembre del 2004.

Han pasado veinticinco años desde que se publicó la primera edición de Cinturón de castidad. La mujer de clase media en el Perú, escrito por la periodista Maruja Barrig y editado por Mirko Lauer y Abelardo Oquendo a través de Mosca Azul. El texto, compuesto por una introducción histórico-social y tres testimonios, caló profundo entre las mujeres y hombres que lo leyeron y ha devenido hoy en un clásico de los estudios sociales.
Leí el libro cuando tenía 17 años, el año 1980, fecha del retorno a la democracia y a su vez del inicio de la lucha armada por Sendero Luminoso. Ese mismo año estaba haciendo mi primer ciclo en la universidad y compraba libros gracias a una cuenta que mi padre tenía en la vieja librería del Jirón Azángaro de don Juan Mejía Baca. Debo confesar que primero leí los testimonios, y luego las palabras introductorias; y que ambas partes dejaron una huella muy profunda en mí, tanto así que el primer poema que publiqué en mi vida, en el año 83 y en la revista Haraui del recordado Paco Carrillo, llevaba por título Cinturón de castidad (fue ahí cuando comencé con esta larga historia de homenajear plagiando).

A veinticinco años me toca preguntar y analizar por qué esa marca, por qué significó este libro tanto para todas nosotras, las "pequeñas burguesas ilustradas", adjetivos que usa la autora, que atravesaríamos luego los difíciles y durísimos años 80 en el Perú. El libro es, en realidad, el inicio de algo que podría llamarse posfeminismo puesto que, desde un comienzo, se sitúa críticamente en relación con el feminismo en el Perú, "en el curso de la investigación y redacción de este libro he observado con menos prejuicios que antes a los movimientos feministas en nuestro país" (13) dice Barrig, pero con prejuicios al fin, digo yo. Aunque, a su vez, para otras lectoras durante esos años 80, Maruja Barrig era una feminista: quizás no estábamos tan enteradas de las sutiles diferencias entre unas feministas y otras "no tan" o "más radicalmente" feministas. El asunto es que el libro trataba, desde una perspectiva radicalmente crítica, un tema que nos podía parecer absolutamente importante: nosotras mismas.

Personalmente creo que el libro impactó por varios motivos entre los cuales quisiera destacar los siguientes:

Lo íntimo testimonial

Creo que la autora realmente acertó presentando el tema como una propuesta testimonial, puesto que el testimonio es un género literario de no ficción que se acerca mucho al periodismo, pero también a lo autobiográfico, y plantea de entrada una relación de intimidad con el lector o lectora. Por otro lado, la gran ventaja del género testimonial es la frescura de la oralidad. En cada uno de estos testimonios la huella de "conversación" es tan firme que realmente una siente, como lectora, que se encuentra frente a una confesión de parte, frente a alguien que se acepta tal cual pero a su vez indaga sobre sus problemas en voz alta, y además, convierte a sus historias más íntimas en confidencias.

El nivel de confesión de las tres mujeres anónimas que narran sus historias es admirable. Es tan admirable que aquéllas no tengan reparos en abrirse, como que la entrevistadora haya logrado captar un alto grado de sinceridad incluso cuando esta sinceridad haya sido falsa. Me explico: hay detalles que, definitivamente, abren el canal de comunicación y lo limpian para conectarnos a través no sólo de la racionalidad, sino de la emoción. La empatía es inmediata y, por lo tanto, la posibilidad de plantear cuestionamientos a lectores y lectoras mucho más viable porque estos testimonios funcionan como un espejo: es imposible no pensar en los propios problemas de pareja cuando se leen estos problemas de pareja, o en las posibilidades de militancia política cuando se escuchan estas historias frustradas, tan parecidas, a las que unas y otras vivíamos durante estos años 80.

Precisamente uno de los mejores testimonios, el primero, logra a pesar de las distancias ideológicas o vivenciales, porque no se trata de una "pequeño burguesa" sino de una exponente de la alta burguesía venida a menos, conectarse con esos núcleos comunes de las mujeres "de clase media". Y es así que, junto a ella, también podemos cuestionarnos las formas erróneas de auto-afirmación que desplegamos, con tanto esfuerzo, en los diferentes momentos de nuestras vidas: "mi autoafirmación como mujer se manifestaba en el terreno de lo sexual […] en algún momento el sexo fue para mí el descubrimiento y puse el énfasis ahí. Creo que luego no" (130).

La cuestión ideológico-cultural

Este libro insiste en un tema que aún hoy no está en la primera página de las agendas feministas: la cuestión ideológico-cultural. La autora señala que el título se refiere a ese "cinturón de castidad mental" que son las barreras ideológicas impuestas y asumidas por las mujeres. Cuando se explora las historias de vida de estas mujeres lo principal es cómo se ha ido tejiendo la red de dominación a lo largo de sus vidas: de qué manera se han ido auto-saboteando, la importancia que tiene no sólo la pareja y los hijos, sino el amor como ideología; el rol secundario de la mujer en los espacios públicos vinculado con su auto-ninguneo como ciudadana. El rol privado, a su vez, está puesto en contexto en la introducción del libro: Barrig realizada una breve pero bien documentada historia de la las ideas de dominación de la mujer en el Perú, rastrea citas clásicas de la misoginia y el machismo como aquéllas del demócrata cristiano Héctor Cornejo Chávez, o del exaprista y luego fujimorista Enrique Chirinos Soto o de aquellos párrocos que combatían el divorcio vinculándolo, a través de funambulescos saltos especulativos, con el comunismo.

Por otro lado, el gran avance de libertad sexual de los años 70 en Lima se respira no sólo en los testimonios sino en la amplia documentación de la disidencia femenina, desde la búsqueda genealógica en las historias de las novelas de Clorinda Matto hasta las descripciones de Flora Tristán, así como en la propia crítica del libro a la ideología mariana y a la doble moral de la burguesía limeña de ese entonces y sus exigencias sobre la virginidad, el matrimonio por conveniencia y, por último, la vuelta de tuerca a todas estas exigencias morales desarrolladas desde la cotidianidad criolla por el estereotipo de la maroca, la muchacha pobre que intenta, a través de la manipulación de su sexualidad, arribar socialmente; estereotipo hoy evolucionado en la jugadora.

Por otro lado, a partir de este entramado cultural en el que se permite la libertad del varón debido a su "sexualidad incontenible", y se exige una sexualidad controlada aunque "liberal" de las mujeres universitarias, en un mundo donde todavía se veía mal que esta libertad sea ejercida con verdadera autonomía, se generan huellas casi convertidas en traumas de las burguesas ilustradas: "Hay una imagen en mí, que yo quiero que siga funcionando en los demás. La gente que está a mi lado, que me quiere, debe pensar que todavía hay muchos elementos que no se definen en mí. La gente que me conoce poco debe tener la imagen de una mujer tratando de afirmarse constantemente y que maneja sus relaciones con hombres de manera manipulatoria. La gente que solamente oyó hablar de mí debe de pensar que soy una puta intelectual. Yo solía pensar que esto último me divertía, pero no […] Me afecta el que dirán después de tantos años de pensar que me importaba un comino" (131). Este temor por ser vista como una "puta", aun cuando se trate de una puta intelectual, ha sido uno de los lastres contra los cuales muchas hemos tenido que acarrear para reafirmar, desde la sexualidad, nuestra autonomía social. Pero, lo peor de todo, es que "el qué dirán", esto es, las expectativas sociales sobre nuestro accionar en todos los niveles, sigue manteniéndose apuntalado por una serie de engranajes sexistas, machistas y misóginos que, en el peor de los casos se han convertido en base para perpetrar toda clase de violencia contra las mujeres, y en el mejor de los casos -es una manera de decir, claro- se han invisibilizado de tal manera que hoy conforman lo que tan acertadamente Patricia Ruiz Bravo ha bautizado como el machinario, esto es, la maquinaria del machismo solapado.

La autora pone (parte) del cuerpo

Hay un riesgo en todo libro de este tipo cuando se plantea un acercamiento de índole personal-intuitivo. Se requiere de una rigurosidad muy especial para poder ser, a su vez, seria e intuitiva, ese término que a muchos rigurosos científicos les molesta en demasía. Ahora que he vuelto a leer el texto, pensé que me había equivocado cuando leí las primeras líneas, la autora en primera persona habla de su experiencia como esposa de un hombre que trabaja en una empresa donde se está formando un sindicato. Incluso regresé sobre esas líneas para cerciorarme que estaba leyendo bien. Pues me sorprendió el nivel de acercamiento, de exposición de la autora, desde ese primer párrafo inicial. Este es uno de los motivos por los cuales creo que el libro también enganchó: porque quien lo escribía no se paraba encima de la torre de alta tensión del árbitro-autor sino que, también, mostraba las costuras y las manos manchadas de tinta. Este gran detalle, junto con las otras características señaladas líneas arriba, supuso un gesto de alto rendimiento político.
Fuente http://www.lainsignia.org/2004/diciembre/cul_043.htm

Silvina Bullrich, hombre del año 1980


En la selección de los 12 hombres del año de 1980 realizada por la revista Status, en el puesto 3 aparece Silvina Bullrich. Elcopete dice "Por méritos propios Silvina Bullrich ha sido ascendida a caballero". 

Pedinos ese libro que no conseguís en ningún lado

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