miércoles, 20 de julio de 2011

Condenados de Condado de Norberto Fuentes


Condenados de Condado 
de Norberto Fuentes
CEAL - Argentina - 1968

Los relatos poseen la intensidad de lo vivido y de lo narrado con los mínimos recursos. Las historias están construidas con un cañamazo de humor negro


El escritor cubano Norberto Fuentes, que cuenta con una de las más interesantes y azarosas biografías que nos irá siendo desvelada, ha añadido a la edición cubana de este volumen de relatos, publicado en 1968 y posteriormente censurado, un Prefacio que describe la reacción de Fidel Castro tras su lectura: “La primera reacción [...] fue energética y liberadora de abundante adrenalina. Producto del impacto de Condenados de Condado contra una pared, quedó desencuadernado y convertido en una bandada de hojas que descendieron aleteando hasta el piso de terracota”. Sin embargo, visto el libro con la perspectiva del tiempo, puede considerarse como una auténtica obra maestra del relato corto.

Norberto Fuentes actuó como corresponsal en lo que Fidel denominó “la lucha contra bandidos”, contrarrevolucionarios que resistieron durante cerca de seis años en una pequeña zona de la Sierra del Escambray (en la edición se reproduce un mapa a pequeña escala). Pese a que Fuentes vive ahora en el exilio, no duda en culpar a Eisenhower de las operaciones anticastristas: “El mencionado [Programa de acción encubierta contra el régimen de Castro], suscrito por Eisenhower sólo arrojó tragedia y sangre. [...] No hay datos exactos de las bajas del bando contrarrevolucionario. Pero de los 3.995 alzados en todo el país, los muertos en combate y, fundamentalmente, los fusilados después de su captura se acercan a los 3.000. La cantidad de bajas no es comparable con los estándares europeos y ni siquiera con los de la Guerra de Secesión, pero eran números dramáticos para la entonces población cubana de casi 7 millones”.

Con tales condicionantes históricos, Norberto Fuentes trazó breves e intensos cuadros de los hechos de guerra. Inmediatamente su obra se relacionó con la de Isaac Babel y Hemingway. Para justificar el éxito literario que alcanzó, precisa que logró encontrar el “tono” literario adecuado. Quizá podamos añadir algo más: la utilización del lenguaje popular ha obligado al editor español a incluir un Glosario que resulta mucho más que la mera aclaración de algunos cubanismos, ya que se definen determinadas expresiones de la época e, incluso, circunstancias puntuales de la historia. Los veinticinco relatos poseen la intensidad de lo vivido y de lo narrado con los mínimos recursos, casi todos ellos de naturaleza verbal. Sin embargo, las historias están construidas con un cañamazo de dramatismo y de humor negro y sin referencias políticas. Tampoco carecen de ternura, de un amor a la vida que se combina con sentimientos como el honor, el heroísmo o la pasión y la nostalgia.

No falta tampoco, como en cualquier lucha fratricida, alguna complicidad entre los dos bandos y, por encima de todo, la crueldad irracional que constituye su resorte fundamental. De ahí, probablemente, la ira de Castro.
Norberto Fuentes ha sabido convertir la experiencia vivida en algo más que mero testimonio: en requisitoria contra la muerte gratuita e innecesaria, a favor de unos hombres sencillos que desconocen el sentido de su lucha. Pero la expresividad de su lenguaje es modélica, próxima, pese a un realismo descarnado y testimonial, en ocasiones, al “realismo mágico”. Los diálogos resultan expresivos, cortados, propios de gente de poca labia que se juega la vida. Contribuyen, por su brevedad, a dotar al conjunto de la necesaria intensidad. No deja de ser significativo el uso de los nombres de las diversas armas que se utilizan. éstas se integran en el relato. Los soldados las miman, las acarician, hacen uso de ellas también como signo de alegría. Condado no es una tierra mítica y las historias poseen hoy ya la pátina del tiempo, pero responden a seres y a hechos reales, como los “contras” que se designan con apodos. Los escritores decimonónicos hubieran calificado el libro como “apuntes del natural”. Recuerdan los Diarios de Martí. He aquí un conjunto sorprendente y recomendable. (Fuente del Texto)

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