miércoles, 17 de junio de 2009

Albert Schweitzer

" Soy solamente un médico vulgar y silvestre. Todo lo que quise fue fundar un pequeño hospital. Pero los pacientes comenzaron a llegar interminablemente y hubo quienes donaron tierras y otros que quisieron ayudar, de modo que creamos una gran familia. Actualmente, hay seis médicos y quince enfermeras. Somos una especie de república evangélica. La gente llega y pregunta: ¿qué es lo que puedo hacer? Lo hacen y cuando quieren irse se van." (Fragmento de Mi vida y mi pensamiento)


COMPRAS Y CONSULTAS


MI VIDA Y MI PENSAMIENTO
por el premio nobel de la paz Albert Schweitzer


Dr. Schweitzer

por Nina Langley
Traduccion de R. Orta Manzano
JUVENTUD - BARCELONA - 1966













BIOGRAFIA
De nacionalidad franco-germana nació en 1875, el 14 de enero en Kaysersberg, Alsacia, encrucijada donde dos naciones poderosas ensangrentaron muchas veces el suelo de Europa, con sus luchas heredó de ellas la profundidad germana y el amor al raciocinio y a la calidad humana propios de las mejores tradiciones galas. Fue su hogar de virtudes teologales, su padre fue pastor protestante, así como su abuelo materno; él mismo lo fue después.Se doctoró en Teología, predicando en la Iglesia de San Nicolás de Estrasburgo, maestro en la Facultad de la misma, miembro de la Sociedad Juan Sebastián Bach de París, misionero de la paz franco-germana, escritor, filósofo, médico, músico de prestigio, especialista en la construcción de órganos, miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, Presidente Honorario del Consejo Científico Internacional, Doctor Honoris Causa de la Universidad de Chicago, Miembro de la Legión de Honor, Premio Nobel de la Paz en 1952, autor de numerosas obras musicales y literarias.Demócrata ferviente, expresó: ” No dejéis que os arrebaten el ideal de humanidad personal, aunque esté en pugna con las circunstancias. Seguid siendo hombres con alma propia. No os transformeis en objetos humanos, que se dejan injertar un alma que se ajusta a la voluntad de la masa y que palpita al compás que ella le imprime. Convirtamos en realidad cada uno y dentro de nuestras posibilidades, el sano humanismo para ser hombres caritativos y buenos y no permitamos que quede inoperante por ser solo expresada en palabras, sino que se traduzca en hechos tangibles, positivos y generosos”.Médico del alma, quiso complementar esa función, buena para el espíritu, con otra grata para el cuerpo estudiando medicina pasados los treinta años: “Quería ser médico, lo cual me permitiría trabajar sin tener que hablar. Durante años me había estado agotando en palabras, y con alegría había respondido al llamado como profesor de teología y predicador. Pero me resultaba imposible representarme esta nueva forma de actividad como un hablar sobre la religión del amor, sino sólo como un llevarla realmente a la práctica”. Esta clase de vocación, cuando es avasalladora como lo fue en él, no se adquiere; Dios la da a los elegidos.Filántropo en el mas alto sentido de la palabra, amó a los hombres personificando en ellos la grandeza de la Creación. Artista en todo, Schweitzer fue por excelencia un artista del vivir. Así como cada uno de los doctos tratados que ha escrito, él solo constituye una obra de arte, así también el hospital que fundó y edificó, representación simbólica de la integridad de su alma, es la obra de un artista. Pues el ideal del artista consiste en lograr que su obra alcance la máxima perfección posible. Tal es el ideal del moralista, quien dotado de un corazón honesto y bondadoso ha recibido la palabra vital para que produzca frutos y los perfeccione pacientemente. África es el símbolo de su vida; el significado es la veneración por la Vida.“ He sido agraciado por habérseme concedido trabajar al servicio de la caridad, por haber tenido éxito en mi obra, por recibir de otras personas mucho afecto y bondad, por haber contado con benefactores leales, por gozar de una salud que me permite emprender una actividad de lo mas cansadora, por disponer de un temperamento equilibrado, de una energía que se ejerce con calma y dedicación; y, por último porque puedo reconocer como tal cualquier felicidad que me toque en suerte, aceptándola, asimismo, como algo que merece agradecimiento de mi parte. ¿Cuánto trabajo proyectado y pensado seré capaz de llevar a cabo?…Miro hacia atrás, agradecido, a la época en que, sin necesidad de fortalecer mis energías, podía llegar hasta el fin de una corriente sin interrupciones de actividad corporal y mental. Con calma y humildad miro hacia el futuro, a fin de estar preparado para renunciar si ello se requiere de mí. Ya seamos trabajadores o gente que sufre, nuestro deber consiste, sin duda alguna, en conservar nuestras facultades, como hombres que se han abierto paso hacia la paz que tolera toda comprensión”.
La vida y obra de Albert Schweitzer permanecerá en la historia de la humanidad como un luminoso capítulo, como una enseñanza de las posibilidades de la existencia cuando está orientada por un alma en la que ha triunfado el sentido del bien. (Fuente http://www.aschweitzer.com.ar/ )

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